Redacción

Los empleadores deben evaluar que el comportamiento de las personas en el ámbito laboral lleva a un mayor conocimiento de sus impulsos conductuales inherentes y a anticiparse a qué esperar de ellos. Esto ayuda a las organizaciones a comprender qué impulsa y motiva naturalmente a sus empleados, así como el salir de su zona de confort.

Sin importar la profesión o ambiciones del estudiante, la creación de profesionales que desarrollen fortalezas en el ser y no en el hacer se ha vuelto el objetivo primordial a nivel educación. Se potencializan competencias y/o habilidades que los lleven a aumentar las probabilidades de éxito en el mundo laboral.

Perfeccionar habilidades que necesitará el trabajador en su vida diaria, adquirirlas o reforzarlas, permite profesionales competitivos y mejores seres humanos desde la etapa universitaria.

Ferrán Calatayud, CEO de BIU University menciona que se debe pasar por tres etapas dentro del proceso:

1.- Autodescubrimiento, en el que se le ayuda al profesional a entender quién es laboralmente, cómo trabaja e interactúa y que sueña de su vida laboral y personal.

2.- Crecimiento, Luego de conocer cómo actúa e interactúa, el profesional inicia a trabajar en sus oportunidades de mejora, sobre todo en situaciones de crisis, intemperancia y volatilidad (entornos VUCA).

3.- Adaptación, identificación a las necesidades del mercado.

Definir el perfil

El proceso se basa en perfiles de soft skills de referencia de los principales cargos empresariales en las compañías más grandes del mundo. Así el profesional identifica las habilidades que necesita para el trabajo de sus sueños y empezar a trabajar en cultivarlas. Se debe entender el perfil de referencia, básicamente el conocer el entorno donde se desarrolla diariamente.

Perfiles analíticos:  son más dominantes que extrovertidos y trabajan a un ritmo rápido. Generalmente se orientan más a la tarea que a las personas.

Perfiles sociales: son muy extrovertidos en comparación a otros empujes conductuales. En el entorno de trabajo, las personas con estos perfiles tienden a enfocarse a las relaciones.

Perfiles de estabilidad: tienen un nivel bajo de dominancia y extroversión, así como una intensidad alta en paciencia y formalidad. Las personas con perfiles de este grupo normalmente son estables, minuciosas con los detalles y trabajan bien dentro de una estructura y procesos.

Perfiles de persistencia: son más dominantes que extrovertidos y tienen una gran paciencia. En el entorno de trabajo, las personas con perfiles de este grupo son generalmente reflexivas, se orientan a la tarea y crecen cuando tienen el control sobre su propio trabajo.

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