Redacción

El café yemení es considerado uno de los mejores del mundo, rodeado de una gran tradición e historia, la cual se remonta al siglo XV, cuando llegó proveniente de Etiopía, donde era la bebida más popular del mundo islámico y se le conocía como “El vino del profeta”. Ahora, por tiempo limitado, se ofrecerá en las barras de Almanegra Café, como parte de la misión de ofrecer a su comunidad los más  excepcionales y extraordinarios cafés de especialidad.

El café de Yemen, después del etíope, es el más antiguo del mundo, el cual se exportaba desde el puerto de Moka, el más concurrido de aquella época y considerado como la principal ruta marítima del mundo árabe.

Los granos de café yemení fueron tostados directamente en Almanegra Café para salvaguardar su esencia y espíritu, para que sea servido sin alterar su sabor complejo y extraordinario, que se distingue por sus notas a tierra, con una delicada dulzura afrutada y de cocoa; caracterizado por su inconfundible aroma a tabaco dulce, a especias de Chai, durazno seco, ciruela y plátano, que evocan la acidez propia de una uva.

Disfrutar de una taza de café en Almanegra Café no sólo consiste en una exploración sensorial, sino que invita a conocer una narrativa histórica, para fomentar una cultura alrededor de la bebida. Cada sorbo incita a descubrir los años de trabajo y cuidados invertidos por los productores.

Este café proviene de pequeñas aldeas del país árabe, de familias que por generaciones se han dedicado a cultivar y cosechar parcelas de apenas una hectárea de cultivo; comercializadas por la compañía Pearl of Tehama, de Fatoum Muslot, una empresaria yemení que heredó el negocio y la reputación de su padre, pero que se encuentra inmersa en una sociedad que no acepta a las mujeres en el comercio.

Pensar en el viaje de este café, que llega a nuestro país a pesar de las dificultades que implica exportarlo desde un país en guerra, con una grave crisis humanitaria y proveniente del negocio de una mujer empresaria dentro del mundo árabe, lo hace mucho más valioso y excepcional.

Para acompañar el café, Almanegra Café propone la lectura del libro «El Monje de Moka», de Dave Eggers, que está disponible en su versión es español, tanto en tienda física como en línea, para disfrutarse en conjunto. La publicación se puede adquirir a un precio especial en un kit que incluye una bolsa de este café de Yemen.

La novela está basada en la historia real de Mokhtar Alkhanshali, un joven estadounidense de origen yemení, quien regresó a su país para recuperar el cultivo ancestral del café y se vio atrapado en la actual guerra civil.

La relación del café yemení y de México se remonta siglos atrás. La primera incursión ocurrió con la llegada de unos granos al puerto de Veracruz, provenientes de Cuba; la siguiente se relaciona con el general José Mariano de Michelena, quien fue presidente interino de México de 1822 a 1824, entre el primer Imperio y la primera República.

Cuenta la historia que años antes de ocupar este cargo, Michelena tuvo que abandonar el país porque se descubrió la conspiración de Valladolid, de la que formaba parte. Durante su exilio visitó Europa y la península arábiga, particularmente Yemen, de donde trajo granos de café, los cuales terminaron en Uruapan, Michoacán. Esto significa que hay herencia genética y cultural de este país árabe en el café michoacano, que destaca por su calidad y sabor.

Desde luego, la propuesta de Almanegra Café también incluye café michoacano, reafirmando así su compromiso con su comunidad de ofrecer bebidas con cualidades excepcionales de sabor, aroma, fragancia, acidez, cuerpo y uniformidad, con granos seleccionados entre decenas de productos.

También se pueden encontrar cafés solubles artesanales, accesorios e instrumentos para su preparación, literatura, catas y otras actividades con una mirada fresca para entender más sobre la cultura de esta bebida.

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