Los elevados intereses –que se ubican en un diferencial de 30 puntos en promedio– y las altas comisiones que cobra el sistema bancario en México no contribuyen al financiamiento del desarrollo ni a la capitalización de proyectos de inversión, con lo que incumple su función social, indicó el doctor Ricardo Solís Rosales, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El banco central debe regularlos para disminuir la pobreza en el país, sentenció académico de la UAM.

Por esa razón, el Banco de México debe regular los intereses y las comisiones para que la banca, junto con las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES) –que retienen altas comisiones por la administración de los ahorros de los trabajadores– sean financiadoras de la economía.

En su ponencia El sistema financiero mexicano, el académico afirmó que con este esquema “los bancos depredan la economía, ya que la intermediación –diferencia entre el interés que pagan por los ahorros y los préstamos que otorgan– son de los más altos, comparados con Brasil, Chile, Argentina, o España”.

En cuatro décadas, la banca mexicana se extranjerizó y ahora las principales instituciones tienen participación mayoritaria de capital foráneo, construyendo un mercado oligopolizado en el que siete entidades controlan 80 por ciento de los activos de la banca comercial.

En la mesa redonda Las esferas real y financiera frente a la desaceleración de la economía mexicana, el especialista recordó que en 1982 el presidente José López Portillo nacionalizó la banca, una medida que tuvo una vigencia menor a una década porque en 1991 pasó nuevamente a manos del sector particular.

El profesor del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa de la UAM señaló que ante la pésima elección de los compradores y la devaluación de la moneda nacional en diciembre de 1994 –que pudo derivar en una quiebra financiera generalizada– en 1995 el gobierno aplicó el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), con lo que convirtió las obligaciones de los bancos en deuda pública.

El doctor Juan Castaingts Teillery, docente del mismo Departamento académico, explicó que el sistema económico está inmerso en una crisis a gran escala, sistémica; ecológica, energética, ideológica, ”y en el mundo jamás había existido un mayor endeudamiento público y privado”.

El Profesor Distinguido de la UAM ubicó como fuente de la crisis capitalista mundial la irresponsabilidad del sector en el manejo de los instrumentos financieros y al desorden financiero internacional, al que se suman las guerras o confrontaciones comerciales y financieras que ocasionan la incertidumbre y el estancamiento que desalientan la inversión productiva.

El doctor Julio Goicoechea Moreno estableció que el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos a partir del segundo bimestre de 2017 dejó de impulsar el crecimiento de México y que la subvaluación del peso frente al dólar en el sexenio pasado mejoró el saldo de la balanza comercial.

Con base en su investigación Entorno económico México-Estados Unidos, Goicoechea Moreno determinó que el consumo de nuestro país de bienes de consumo no duradero representa entre 35 y 43 por ciento del consumo total, proporción se mantiene sin cambio desde 2015.

Sin embargo, cuando el precio de esos artículos se encarece el crecimiento nacional a largo plazo disminuye, “por eso es importante que el consumo de los productos básicos se incremente para estimular la inversión y la actividad económica nacional”.

El reto de México es estimular ese consumo que no ha aumentado en los últimos años, a pesar de la entrega de recursos a través de programas sociales, finalizó el investigador del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa.

El Indeleble @infoindeleble

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