Patricia Guillén

El café, esta bebida que goza de popularidad mundial es el ingrediente principal de distintas preparaciones, desde el tradicional americano, hasta helados y frappés. Un mexicano consume cada año alrededor de 1.6 kilogramos de café, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).

Para hacer una buena cata de café,“se emplean 11 gramos de café en 160 ml de agua, se agrega el café en seco para percibir la fragancia, posteriormente se hace la infusión del agua caliente, justo éste es el momento de aspirar el aroma. Después, se reposa el líquido por cuatro minutos, el paso siguiente es retirar la costra de café y dejar enfriar un poco. Todo estará listo para sorber el café: sentir la acidez y el cuerpo en las glándulas salivales; la sugerencia es realizar esta misma operación en caliente, tibio y frio para resaltar las notas características del café en sus diferentes sabores”, indicó Pedro Rangel, barista de la planta tostadora de café Toks, Cañada Azul.

Su inconfundible aroma y sabor engalana las mañanas, las tardes y las noches, pero en realidad cualquier momento del día es ideal para disfrutar una taza de café. Restaurantes Toks comparte algunos datos de esta bebida que es insumo principal de los más de 30 mil cafés que a diario se sirven en sus restaurantes.

Como uno de los Proyectos Productivos de Toks, iniciativa para apoyar a pequeños productores, el café servido en sus mesas proviene de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná en el Soconusco de Chiapas, donde habitan 140 pequeños productores de diferentes comunidades

Bajo una sociedad rural, este grupo de productores ha sido el encargado del cultivo del café de la más alta calidad mediante técnicas que cuidan el medio ambiente y que a su vez les han permitido construir un futuro mejor para ellos y sus familias gracias a su dedicación y esfuerzo.

Así es como a través del programa de Proyectos Productivos, el café integra una cadena de valor de productos naturales, artesanales, sin conservadores ni saborizantes artificiales, comercializados bajo un esquema de comercio justo, incluyente y socialmente responsable.

Caracterizado por ser un café orgánico de altura, esta bebida en Toks cuenta con distintos elementos que lo hacen especial como su tostado medio; un aroma y sabor con notas achocolatadas, cítricas y ligeramente a madera; una acidez media, así como un dulzor medio y un cuerpo intenso con un retrogusto persistente y agradable al paladar.

El café ha tenido un gran protagonismo dentro de Toks, por ejemplo, en 2017 se convirtió en caso de estudio de la Universidad de Harvard, además, en años recientes también se implementó la tecnología Blockchain, en una alianza entre Toks y la Universidad de Notre Dame para la transparencia y trazabilidad del café de 30 productores.

Una de las bebidas más vendidas en Toks es su tradicional Capuchino, servido en una taza de 14 onzas, en donde se coloca el logo Toks con una plantilla y se espolvorea una preparación de canela. Uno de sus toques especiales es la espuma de la leche a punto de seda, cuya lactosa, grasa y proteína le aportan dulzor, brillo y cuerpo.

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