Redacción

Hay un lazo inquebrantable entre Caifanes y su raza, esa conformada por miles de fans que acuden a cada llamado de la banda, en cualquier parte del mundo. Así lo hicieron en sus pasados tres autoconciertos Sold Out en la Ciudad de México, y lo volvieron a hacer el viernes pasado, en el primer show de la agrupación en la modalidad de palcos, que tuvo lugar en la curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez.

Esta vez se pudo acariciar la vieja normalidad, sin autos entre la gente y la banda hubo quienes se fundieron en un abrazo con sus acompañantes en la zona segura. Así lo hicieron desde que arrancó el concierto con “Hasta que dejes de respirar”, después brincaron con “El negro cósmico” y soltaron la garganta con “Amanece”.

A lo largo de más de 20 canciones, Caifanes detonó sobre el escenario clásicos que retumbaron en el recinto, entre gritos y aplausos de la gente sonaron “Viento”, “Nunca te doblarás”, original de Jaguares, “Cuéntame tu vida” y “Pero nunca me caí”, esta última parte del disco El Nervio del Volcán.

La noche se antojaba eterna, después de todo la energía fluía de ida y vuelta con cada acorde de la agrupación. “Mátenme porque me muero”, “Aviéntame” y “Afuera” parecían ser el final del concierto; sin embargo, Caifanes preparó un cierre épico lleno de clásicos que han marcado la vida de varias generaciones.

“Antes de que nos olviden”, “Nubes”, “No dejes que”, “La célula que explota” y “La negra Tomasa” sonaron sin dar tregua al público, que terminó exhausto y con ganas de más.

Entre la gente que abandonaba la curva 4 se escuchaba el rumor de que habían faltado canciones, tal vez sí, o tal vez nunca se tiene una dosis suficiente de Caifanes.

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