Eduardo Guevara

La cineantropometría trabaja una técnica especializada que permite medir el cuerpo humano en movimiento y resulta clave para mejorar el desarrollo de las potencialidades de los deportistas, sobre todo los de alto rendimiento, sostuvo el doctor en Investigación Clínica por la Universidad de Guadalajara, Luis Aarón Quiroga Morales.

Lo ideal es dirigirlos desde su infancia, a partir de indicaciones del antropólogo físico, entrenador, nutriólogo, psicólogo y médico, dijo al participar en el Ciclo de conferencias sobre nutrición aplicada al deporte juvenil, organizado por el Laboratorio de Nutrición y Actividad Física de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). 

Con ese trabajo multidisciplinario puede hacerse un seguimiento de las capacidades del individuo mediante estudios de crecimiento y maduración durante sus inicios en un entrenamiento y determinar si tiene o no las cualidades necesarias para triunfar en él.

La composición corporal y la cineantropometría representan un campo científico que cobra relevancia al constituirse en una disciplina auxiliar de la nutrición, fisioterapia, biomecánica, fisiología y preparación deportivos.

Además de medir la composición corporal, el biotipo y algunos indicadores de proporcionalidad, la disciplina busca aprovechar un equipo inter y multidisciplinar para potenciar las capacidades del atleta de alto rendimiento. En ese sentido, la composición corporal contempla algunas variables importantes para la evaluación, incluidos la estructura ósea y los tejidos muscular y adiposo.

Es decir, pueden presentar una composición corporal y una estructura biotípica distinta, tal es el caso de los tenistas Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray, que durante más de cinco años han estado en los primeros lugares, y de los futbolistas Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, con 20 centímetros de diferencia en la estatura y casi 20 kilos de contraste en el peso.

Quiroga Morales subrayó que esto comprueba que para ser un deportista de alto rendimiento se requiere la suma de muchos factores y que están contemplados en la cineantropometría, cuyas herramientas permiten dirigir las características para entrenar a un atleta a un desempeño determinado en la disciplina que trabaje.

La maduración es otro aspecto importante de esta disciplina, porque puede determinarse si los periodos de maduración temprana o tardía resultan ventajosos o no en la formación de un atleta de alto desempeño, un aspecto que muchas veces ni los mismos entrenadores, el profesional de la nutrición ni los preparadores físicos pueden determinar por sí solos.

Los especialistas en cineantropometría pueden estimar algunas proyecciones en la detección de talentos con base en el análisis de la maduración, que brinda nociones muy claras sobre las diferencias en los picos de velocidad de crecimiento entre niñas y niños; las mujeres alcanzan el pico más alto alrededor de los 12 años, mientras que los varones como a los 14 años.

Diversas investigaciones han revelado que las etapas de iniciación de entrenamiento para el alto rendimiento oscilan entre los siete y 12 años en promedio, aunque también depende de la disciplina deportiva, pero los rangos resultan esenciales para evaluar su desempeño.

Dentro de la valoración de la cineantropometría bastaría con conocer al menos cuatro variables antropométricas para poder predecir el pico de velocidad de crecimiento que pueden llegar a desarrollar los infantes o los jóvenes; la masa corporal, la talla sentado y la longitud de la extremidad inferior, sin embargo, es sólo una predicción.

De esta manera puede clasificarse si el atleta tiene una maduración temprana, media o tardía para determinar su pico máximo de crecimiento y aportar al equipo multidisciplinar sus posibilidades deportivas. Los aspectos morfológicos, aunados a un entrenamiento, a un régimen nutricional y a sus características funcionales contribuyen a direccionar y, en su caso, impulsar las habilidades de un potencial atleta de alto rendimiento.

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