Patricia Guillén

Cuando las personas visitan la Vinícola Tres Raíces para conocer detalles sobre el proceso de elaboración del vino, comúnmente asisten en la época más floreciente del año, cuando las vides están en su máximo esplendor. Sin embargo, para que las tierras luzcan llenas de vida, hay un proceso previo del que poco se habla y que es el más importante, la poda de la vid.

Los sistemas de poda son la práctica más relevante para la obtención de cosechas de calidad. La poda es una medida cultural que consiste en cortar las ramificaciones de la cepa para evitar que crezca de forma desmesurada y que facilite al agricultor el acceso a los frutos.

La Vinícola Tres Raíces, ubicada en el corazón de Dolores Hidalgo, cuna de la Independencia Nacional, en el estado de Guanajuato, está comprometida con la producción de vinos mexicanos auténticos y de calidad mundial, por lo que tiene un equipo de personas que saben perfectamente cómo debe hacerse la poda de la viña.

“La poda invernal es una labor fundamental en la viña, pues sin ella la cepa obtendría producciones inadecuadas y florecerían las yemas del sarmiento sin control, lo cual nos llevaría a obtener racimos de uva de mala calidad. En Tres Raíces estamos trabajando para que la poda se lleve a cabo de forma correcta, consiguiendo el equilibrio perfecto para obtener una uva de calidad y así poder comenzar nuestra producción”, afirmó el enólogo Fabricio Hernández.

Con el objetivo de que en un futuro sean 60 las hectáreas de viñedos y teniendo la cava más grande en capacidad de Guanajuato, Tres Raíces busca transmitir a los amantes del vino, la importancia que tiene cada paso en el proceso de elaboración del mismo, iniciando por la poda, a través de la cual se eligen los mejores racimos para dar vida a etiquetas excepcionales.

“Muchos nos preguntan por qué la poda no puede realizarse en otra época del año y es porque tanto en primavera como en verano, la planta se encuentra en fases de máxima actividad, por esta razón, durante dichas épocas hay que limitar al máximo los cortes a la vid”, explica el enólogo.

Durante la vendimia tampoco es recomendable realizar la poda, ya que se encuentra en la plena fase de selección de frutos. Sin embargo, una vez pasada la temporada, la savia –líquido que circula por los vasos conductores de las plantas y que está formado por agua y compuestos nutrientes– deja de tener presencia activa en la cepa y las hojas comienzan a caer.

Se le conoce en el viñedo como parada vegetariana al momento ideal para la poda, e inicia a mediados de noviembre hasta finales de febrero.

“Terminando este periodo comienza la brotación y coincide con el invierno, el clima recomendable para la poda más intensa del viñedo”.

Al encontrarse el viñedo en parada vegetariana ayuda a que la planta no se dañe, pues al podar en dichas fechas es más sencillo que se recupere con la entrada a la primavera. Para esta época, explica el enólogo, se deben tomar en cuenta ciertas precauciones como realizarla en días secos, sin lluvias o humedad.

“Todo esto debido a que la poda de invierno genera heridas en la vid y con la humedad es más fácil la entrada de enfermedades a la madera”, aseguró Fabricio Hernández.

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