Gerónimo Ugarte Bedwell / Mariana A. Torán Flores / Iván Martínez Urquijo

En agosto de 2021, el saldo nominal de la cartera de crédito vigente otorgado por la banca comercial al sector privado no financiero (SPNF) cayó 3.1% anual (-8.3% en términos reales). Dicha contracción en los saldos nominales fue la menor desde marzo de 2021, lo cual señala no sólo que el efecto contable de la disposición de líneas de crédito en 2020 se ha disipado, sino además que existe cierta reactivación de la demanda por financiamiento bancario en algunas carteras. Por agregados de crédito que componen el SPNF, las variaciones nominales anuales fueron: consumo, -0.3%; vivienda, 9.4% y empresas -8.4%. Como resultado de este desempeño, las contribuciones a la contracción de 3.1% puntos porcentuales (pp) del crédito bancario al SPNF fueron (en orden descendente): vivienda, 1.9 pp; consumo, -0.1 pp; y empresas, -5.0 pp.

En el caso de la cartera de consumo, la mayoría de los segmentos mejoraron su desempeño (ya sea con una menor caída o un mayor crecimiento) en términos nominales, incluso con una inflación menor a la registrada en el mes de julio, lo cual podría ser resultado de una mejoría en los indicadores de empleo y de consumo privado.

Respecto a la cartera empresarial, la contracción en los saldos nominales es generalizada, con caídas interanuales en todas las actividades productivas. No obstante, el análisis de las tasas de crecimiento mensuales muestra crecimientos nominales y reales en varias actividades productivas, lo que señala una reactivación de la demanda por financiamiento en algunos sectores, que podría estar reflejando la heterogeneidad de la recuperación entre los distintos sectores de la economía. Si bien los indicadores de inversión y de confianza empresarial apuntan a una potencial recuperación de la cartera a empresas, la inercia presente en la demanda crediticia implicaría que la misma no suceda al mismo ritmo, por lo que la recuperación del crédito a empresas en el agregado podría aplazarse.

La cartera de vivienda mantiene tasas de crecimiento positivas en términos nominales y reales, además de mejorar su desempeño en términos anuales por quinto mes consecutivo. No obstante, la disminución en la generación de empleos formales durante la crisis sanitaria en 2020 podría impactar a la cartera de vivienda con cierto rezago, lo cual implicaría una moderación de su actual desempeño en el mediano plazo.

Los saldos al octavo mes del año parecen confirmar la tendencia de recuperación observada en las carteras de consumo y vivienda. No obstante, la cartera empresarial aún parece estar lejos de presentar variaciones en terreno positivo, ya sea en términos anuales o mensuales. La contracción agregada es de menor magnitud a la experimentada en el mes de julio y la senda hacia una recuperación en términos de crecimiento de cartera parece más clara.

Los crecimientos mensuales del crédito a varias actividades productivas aún no se reflejan en una variación real anual positiva

El saldo vigente de la cartera de crédito a empresas continuó contrayéndose en agosto, al registrar una variación anual nominal de -8.4% (-13.2% real), una caída menor que la registrada en el mes inmediato anterior (MIA) cuando la disminución fue de -9.6% nominal, con lo cual se acumulan 10 meses consecutivos de caídas en términos nominales (12 en términos reales). En cuanto a la variación mensual, en el octavo mes de 2021 la variación fue de -0.3% (-0.5% real), un retroceso respecto a las variaciones de 0.1% (-0.4% real) y 0.5% (-0.1% real) registradas en junio y julio de 2021, respectivamente.

En cuanto a la composición por monedas, destaca que el crédito vigente a empresas en moneda nacional (79.3% del saldo vigente total) presentó una caída de 3.5%, mientras que para los saldos en moneda extranjera la disminución fue de -22.8%. Cabe señalar que la apreciación interanual del tipo de cambio contribuye a la contracción de los saldos denominados en moneda extranjera, ante una apreciación interanual de 8.3% durante el mes de agosto. Es decir, 7.1 pp de la contracción observada (32% del total) están asociados a este efecto contable.

La tercera ola de contagios de COVID-19 llegó a su punto más alto durante el mes de agosto, potencialmente generando una contracción de la demanda por financiamiento ante los menores flujos de ingreso esperados por parte de las empresas, ya sea por algunas restricciones en términos de operación de las mismas, o por la cautela de los consumidores ante el alza en los datos de contagios y muertes durante el mes. Dicho impacto negativo de la pandemia impacta directamente a los sectores dependientes del consumo privado, como es el caso del sector comercio (16.4% de la cartera), pero también a sectores con encadenamientos fuertes hacia el mismo, como es el caso de algunas manufacturas.

En el caso del comercio, la variación mensual durante agosto fue de -1.8%, después de un crecimiento de 1.2% en el MIA. En términos anuales, los saldos nominales del sector comercio presentaron una caída de -12.5% (-17.2% real), la cual es consistente con la pérdida de dinamismo del sector, como parcialmente se refleja en la evolución de las ventas de establecimientos comerciales, que pasaron de un crecimiento nominal de 15.3% en julio a uno de 4.5% durante el mes de agosto.[1]

Durante agosto, los saldos vigentes de las manufacturas (21.5% de la cartera empresarial) presentaron una caída nominal de 12.7% (-17.4% real). Si bien en términos anuales el financiamiento continuó cayendo a tasa anual para todos los subsectores manufactureros, en términos mensuales se observan tendencias encontradas. Las industrias de equipo de transporte y de productos no metálicos destacan por el dinamismo observado durante el mes de agosto, en contraste con las caídas que ambos subsectores registraban desde el mes de marzo. En contraparte, la cartera de industrias como la de alimentos y bebidas, química y metálica presentó una importante contracción en términos mensuales, con tasas nominales de -3.3%, -2.6% y -2.1%, respectivamente. Los cuellos de botella en la cadena de suministros, la posibilidad de olas de contagios adicionales y una demanda aún deprimida continúan impactando negativamente el desempeño de la cartera a las manufacturas, ante un panorama de recuperación que aún está influido por un componente de incertidumbre.

El sector construcción presentó una caída anual promedio en los saldos vigentes de 4.0% (-9.1% real) durante agosto de 2021, contracción menor al 4.9% (10.1% real) en el MIA. En términos mensuales, los saldos nominales vigentes del sector construcción aumentaron 0.2%, lo que equivale a que en términos reales permanecieron prácticamente constantes. Dicha evolución pudo ser consecuencia en parte de la menor confianza empresarial registrada en el sector respecto al MIA.

En el caso de la minería, la variación anual promedio de los saldos nominales vigentes fue de -18.7% (-23.2% real) durante agosto, la menor contracción desde noviembre de 2020. Por su parte, el sector de generación, transmisión y distribución de electricidad, agua y gas presentó una contracción nominal anual de 10.2% (-15.0% real), la caída de menor magnitud desde julio de 2020. En términos mensuales, la minería creció 1.6% nominal (1.4% real), mientras que los saldos de la industria de electricidad, agua y gas presentaron una contracción nominal de 0.6% (-0.7% real).

Por su parte, los saldos nominales de crédito al sector agropecuario registraron una caída anual de 0.5% (-5.7% real) durante agosto. En términos mensuales, la contracción nominal fue de -1.6% (-1.7% real).

En el caso del crédito a los servicios, la cartera al sector de hoteles y restaurantes presentó en agosto una contracción nominal anual de 3.5% (-8.6% real), ligeramente mayor a la registrada en el MIA de 3.3% (-8.6% real). Sin embargo, en variaciones mensuales, los saldos nominales vigentes del sector presentaron un crecimiento de 1.4% (1.2% real), quizá como consecuencia de la mejoría en la actividad hotelera y los ingresos del sector durante el período vacacional. Aun con esta mejoría en términos mensuales, la actividad de la hostelería no ha repuntado lo suficiente como para impulsar a la demanda por financiamiento en términos anuales. Dicha inercia en la recuperación podría disiparse durante los próximos meses por la parte referente a la preparación de alimentos y bebidas, ante la necesidad de satisfacer una mayor demanda ante un esquema de reaperturas generalizadas y aumento de aforos a nivel nacional.

El índice de morosidad (IMOR) de la cartera a empresas en agosto de 2021 fue 2.0%, ligeramente menor al del MIA, aunque mayor al 1.7% observado en agosto de 2020. En términos generales, se observa un retraso en la recuperación del crédito a empresas, con el mes de agosto mostrando un deterioro en la recuperación de algunos indicadores de actividad económica y confianza. Por otro lado, el uso de recursos que las empresas acumularon durante la crisis sanitaria aún representa un sustituto potencial al financiamiento bancario, el cual podría implicar un retraso en la recuperación de la demanda en este segmento.

Crédito al consumo continúa creciendo en términos mensuales, lo que reduce ligeramente el deterioro en términos anuales

El saldo nominal del crédito vigente de la banca comercial al consumo en agosto de 2021 presentó una variación anual de -0.3% (-0.4% en el MIA y -6.0% en agosto de 2020), lo que representa una contracción de menor magnitud a la observada los últimos quince meses. En términos reales, la caída durante el octavo mes del año fue de 5.6%. Sin embargo, el crecimiento nominal mensual del crédito al consumo fue de 0.5% (0.3% real), con lo cual se completa un semestre de crecimientos nominales mensuales. No obstante, si bien las variaciones nominales anuales en algunos segmentos que integran esta cartera han presentado un mejor desempeño, únicamente la cartera de adquisición de bienes muebles registró un crecimiento en términos reales durante agosto.

En el octavo mes del año, el crédito otorgado a través de tarjetas (36.2% del total del crédito al consumo) registró una variación anual nominal de -1.8% (-7.0% real), un ligero retroceso en el camino a la recuperación de dicho segmento, que había disminuido sostenidamente su contracción interanual desde marzo. Sin embargo, la variación mensual de esta cartera registró un crecimiento de 0.6%, el quinto mes consecutivo en terreno positivo. La flexibilización de las restricciones asociadas al manejo de la pandemia durante los próximos meses apunta a la consolidación de un mayor dinamismo en el consumo de los hogares. De hecho, los últimos datos observados en el indicador de consumo privado en el mercado interno van en ese sentido, pues en julio de 2021 (última información disponible) registró una variación mensual de 0.1% (12.8% a tasa anual). La recuperación sostenida del consumo privado es una condición necesaria para apuntalar un mayor dinamismo en el segmento que fomente la recuperación los niveles de saldos en tarjetas de crédito previos a la crisis sanitaria.

En el caso del saldo vigente de los créditos de nómina, se registró un crecimiento anual nominal de 3.4% (-2.1% real), mayor al registrado el mes previo (2.7%) en tanto el saldo vigente de los créditos personales mostró una ligera mejoría, al registrar -7.3% (-12.2% real), una menor contracción en comparación con la registrada en el MIA (-8.3%). Dichos datos muestran una tendencia de recuperación en ambas carteras, ya sea por un mayor crecimiento o una menor contracción, contribuyendo conjuntamente a la mejoría en el desempeño de la cartera de consumo. La recuperación del empleo formal durante los últimos meses está estrechamente relacionada con el desempeño de estas carteras. En particular, la variación anual en el número de trabajadores asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue de 4.2% en agosto, la mayor tasa registrada desde junio de 2018.

Respecto al crédito para la adquisición de bienes de consumo duradero (ABCD), los saldos nominales vigentes registraron una variación nominal anual de 1.6% (-3.8% real), acumulando cinco meses en terreno positivo. No obstante, el crecimiento real anual de esta cartera acumula 14 meses en terreno negativo, apuntando a que aún queda camino para la recuperación del dinamismo de la misma si se filtra el efecto nominal de la inflación observada sobre los saldos.

Dentro de esta cartera, el crédito destinado a la adquisición de bienes muebles registró un crecimiento nominal de 35.2%, dinamismo que no fue suficiente para compensar la contracción que se observó en el crédito automotriz. Dicha cartera, que representa 14.6% del saldo de la cartera vigente al consumo, registró en agosto una caída nominal anual de 2.2% (-7.4% real), implicando una contracción marginalmente menor en términos reales que el MIA.

Las ventas de automóviles continúan contrayéndose. El número de unidades cayó 1.7% en términos mensuales en agosto, equivalente a una caída interanual de 7.8%. En general, los indicadores complementarios al índice de confianza del consumidor no apuntan a una recuperación del mercado automotriz en el corto plazo. En particular, el indicador asociado a la pregunta sobre los planes de compra de un automóvil nuevo o usado en los próximos dos años registró de nuevo una contracción a tasa mensual en agosto de -9.3%.

Respecto a la morosidad de la cartera de consumo, ésta exhibió un IMOR de 3.5% en agosto de 2021 (3.6% en el MIA y 3.6% en agosto de 2020). La morosidad más alta se encuentra en el segmento de bienes muebles (5.9%), seguido de los créditos personales (5.4%), único segmento que no registró en agosto una disminución en su morosidad. De hecho, la cartera de adquisición de bienes muebles acumula ya cinco meses con aumentos del IMOR, aunque, por su participación en la mezcla de la cartera de consumo (2.2% del total), no ha tenido una repercusión significativa sobre la morosidad total de la misma.

De continuar la desaceleración suscitada en agosto de los indicadores de consumo, podríamos suponer un menor dinamismo de la cartera para este tipo de crédito. Sin embargo, la tendencia creciente del empleo formal, aunada a la reapertura de actividades y ampliación de aforos a nivel nacional, hacen suponer que la desaceleración fue algo transitorio y un reflejo de la tercera ola de contagios de COVID-19. Un mejor desempeño del consumo privado y el empleo reactivarían la demanda de crédito al consumo, pudiendo registrar un repunte en el mediano plazo, toda vez que la inflación no continúe mermando los crecimientos reales.

Los saldos hipotecarios totales mantienen su dinamismo, y continúan su recomposición hacia el segmento de vivienda media-residencial

En agosto de 2021, el crecimiento nominal anual del saldo de la cartera de crédito vigente otorgado por la banca comercial a la vivienda fue de 9.4% (3.6% real). Este crecimiento fue mayor al del MIA (9.1%), así como al de agosto de 2020 (8.6%).

La cartera de crédito a la vivienda es la única dentro del financiamiento al SPNF que ha mostrado continuamente una variación anual positiva desde el inicio de la pandemia, tanto en términos nominales como reales. Asimismo, desde mayo de 2021, su ritmo de expansión se ha acelerado, al pasar de un crecimiento real de 2.5% en abril a una variación de 3.6% en agosto de 2021, más de 1pp de diferencia. Esta aceleración se explica principalmente por el aumento en los saldos asociados al segmento de vivienda media-residencial (95.2% de la cartera hipotecaria total), que ha venido incrementando su dinamismo desde marzo de 2021, con un aumento anual nominal de 10.8% (5.0% real) en agosto.

En el caso de la cartera para vivienda de interés social, en agosto se mantuvieron las contracciones de doble dígito registradas desde agosto de 2020, al registrar una caída anual nominal de 12.8% (-17.4% real). La mayor pérdida de empleos entre los trabajadores de menores salarios durante 2020 podría explicar parte de la diferencia en el desempeño de los dos segmentos que conforman la cartera hipotecaria. En el mediano plazo, un entorno de mayores tasas de interés, aunado al efecto rezagado del empleo en la cartera de vivienda podría limitar el dinamismo observado en esta cartera, aunque no se espera que la misma presente contracciones en términos reales.

La rigidez al alza de las tasas hipotecarias como resultado de la competencia entre oferentes de crédito a la vivienda, podría mitigar parcialmente el efecto de las mayores tasas de interés. Adicionalmente, si la inflación se mantiene en niveles elevados por un periodo prolongado, que puedan afectar el poder adquisitivo de los hogares, el menor ingreso real podría impactar a la demanda por crédito a la vivienda, implicando una desaceleración más notoria en el crecimiento en los saldos de esta cartera.

Al cierre de agosto de 2021, el IMOR de esta cartera se ubicó en 3.4%, menor al del MIA, pero aún 18pb por encima del observado en agosto de 2020. Por segmentos, la morosidad de la cartera a la vivienda media-residencial fue de 3.3%, mientras que el del financiamiento a la vivienda de interés social fue de 5.6%. Ambos segmentos registraron disminuciones en el IMOR respecto al MIA.

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