Patricia Guillén

Algunos nutrientes naturales pueden funcionar como medicamentos para el organismo, y esto es muy valorado si se tiene en cuenta que los virus y bacterias que nos enferman desarrollan resistencia a los fármacos, pero el organismo siempre aprovecha lo que naturalmente le hace bien. De acuerdo con estudios recientes la curcumina puede inhibir la replicación del SARS-CoV.

La curcumina se usa desde la antigüedad como colorante en varias tradiciones culinarias, pero hoy la investigación científica revela sus propiedades antimicrobianas y antivirales. De acuerdo con Amelia Aldana Mendoza, médico del laboratorio especializado en micro y macro nutrición, Ysonut, algunas de los beneficios de este componente son:

Tiene un amplio abanico de usos

La curcumina es el componente principal de la cúrcuma, ese polvillo de característico color dorado que se extrae de la Curcuma longa, una planta originaria de la India. Las propiedades farmacológicas de este compuesto fenólico llevan largo tiempo siendo estudiadas, y hoy se emplea –de formas muy distintas– frente a diferentes tipos de cáncer, artritis y otras enfermedades autoinmunes, arteriosclerosis, afecciones metabólicas y también –como veremos– infecciones por bacterias, hongos y virus.

Es antibacteriana  

Se publicó en revistas científicas internacionales que la curcumina –in vitro, y aún en concentraciones muy bajas– combate cepas de algunas de las más temidas bacterias, entre ellas estreptococos, Escherichia coli y Staphylococcus aureus.

También antimicótica

La Candida albicans es uno de los más frecuentes causantes de infecciones ginecológicas, y las mismas pruebas in vitro mostraron que la curcumina microencapsulada (un proceso farmacéutico que permite mejorar su solubilidad y estabilidad) también inhibe su proliferación. Con concentraciones muy bajas –menores a 125 µg/ml (microgramos por mililitro)– la curcumina posee efecto combinado antibacteriano y antimicótico.

Forma sinergias

Los autores de estos estudios sugieren que combinarla con otros antibióticos brindaría una poderosa sinergia antimicrobiana. Combinada con anfoterocina B, por ejemplo, mostró una actividad sinérgica contra especies de cándida, variando según las preparaciones y concentraciones usadas, y según las cepas. También la combinación con vitaminas y minerales a través de suplementos dietarios puede potenciar la acción antimicrobiana de la curcumina.

Ayuda a inhibir el SARS-CoV

En laboratorio se verificó que la curcumina puede inhibir la replicación del SARS-CoV, y que en células Vero E6 (un tipo muy común de tejidos cultivados para experimentación) inhibe el efecto citopatogénico causado por el virus. Se han tratado casos leves de COVID-19 con 2 a 4 gramos diarios de curcumina (combinada con vitamina C y zinc) por un periodo prolongado, más un antibiótico (azitromicina) durante 3 días. En el 99.9% de los casos tuvieron remisión.

Aldana Mendoza quien cuenta con un Máster Internacional en nutrición y dietética en Valencia, España, apunta que la micronutrición es una gran aliada para garantizar la asimilación de la cúrcuma, ya que de manera natural deberían consumirse grande cantidades de la cúrcuma para obtener los beneficios de la curcumina, por ello es recomendable apoyarse en microencapsulados como CURCUMA+ que permite la absorción de sus propiedades en  30 veces más que en el extracto estándar, además de contar con enzimas extraídas de la piña y papaya, para aumentar el efecto antiinflamatorio.

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