En México, al igual que en América Latina, la mujer no puede defender sus espacios de vida con seguridad porque está mal visto y si lo intenta sufre amenazas o es violentada.
El número creciente de niños y adolescentes que viaja sin la compañía de adultos desde América Central rumbo a Estados Unidos ha ocasionado una crisis humanitaria en México, ya que la capacidad de atención por parte de las autoridades migratorias ha sido rebasada.
Para las mujeres, y en particular las que son pobres, indígenas y migrantes, la justicia es un ámbito peligroso y puede llegar a ser un campo minado, un espacio que les es imposible pisar sin exponerse al maltrato o la expulsión.
La situación actual de la paternidad en México es ambivalente, porque existen, por lo menos, tres componentes, quizá contradictorios, de lo que es ser padre: ser buen proveedor; asumirse como protector-autoridad; y educador.
Empujones, golpes, amenazas, burlas, infantilización, encierro y discriminación, son parte de las formas en que se manifiestan el abuso y el maltrato a las personas mayores, acciones que están altamente normalizadas.
En el mundo 152 millones de niños están sometidos a trabajo infantil y de ellos más de la mitad realizan labores peligrosas que ponen en riesgo su salud, seguridad y desarrollo físico, mental, social y educativo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Aunque la tasa de fecundidad en México pasó de 6.9 hijos por mujer, en la década de los 60, a 1.9 en 2020, aún existe presión social sobre ellas para que sean madres, incluso, en algunos sectores prevalece la idea de que es una obligación más que una elección, y se ejercen discursos violentos sobre quienes postergan o deciden no ser madres.
Los principales aportes del diagnóstico lesbiano a la teoría feminista y los nudos que invisibilizan sus propuestas: en el ámbito teórico han sido analizadas con una gran carga descalificativa desde la moral ligada al mal; desde la medicina como enfermedad, patología, anormalidad, degeneración mental o transmisible de manera genética; desde la ley como delito, aberración y perversión, y desde la religión como pecado o vicio vergonzoso.
Largas y extenuantes jornadas de trabajo sin días de descanso, malos tratos y discriminación por parte de los empleadores, bajos salarios, falta de seguridad social. Incluso en numerosos casos se desempeñan sin percibir sueldo; en todo caso, les ofrecen hospedaje y alimentos a cambio de su trabajo. Es parte de la situación que viven millones de personas dedicadas a las labores domésticas.
Intencionalmente o no, con una política más decente y humana, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha fomentado los incentivos para migrar hacia ese país; sin embargo, la narrativa sigue siendo hegemónica, es decir, antimexicana, antilatinoamericana y antiinmigrante, consideraron especialistas.