Redacción

No hay nada más mexicano que un buen mezcal. Este destilado de agave ha conseguido en los últimos años desbancar al tequila como nuestra bebida más codiciada. Solo en 2018, según información del Consejo Regulador del Mezcal (CRM), 5 millones 89 mil 667 litros de mezcal fueron certificados para su comercialización, casi cinco veces más que en 2014.

¿A qué se debe este éxito?

El mezcal gana cada vez más popularidad dentro y fuera de México. Para el chef Toño Sánchez, responsable de la cocina de Conejo En La Luna -restaurante y mezcalería en Teotihuacán, Estado de México, que apuesta por una producción y comercios justos de la bebida-, el reconocimiento de esta bebida procede con frecuencia de los extranjeros.

Así, las exportaciones de este destilado crecieron, según el INEGI, de 740 mil litros en 2003 a 7 millones 125 mil litros en 2018.

“Muchas veces el reconocimiento y la popularidad de esta bebida ha venido de fuera, del turismo. Ahora los mexicanos empezamos a apreciar todos los matices del mezcal y estamos reconociéndolo como merece”, explicó el chef Sánchez, que recomienda vivir la experiencia de probar este destilado a unos pasos de la Gran Pirámide.

Pero, ¿cómo lo tomamos? El chef es claro, “a besos, y poco a poco, como se merece”, aseguró.

La reivindicación de las raíces mexicanas ha encontrado en el mezcal su mejor aliado. A diferencia del tequila, el mezcal se puede destilar con hasta 20 tipos de maguey, por lo que el proceso de producción y el toque personal de cada maestro marcan el sabor de cada botella.

Oaxaca y Puebla, son los estados más conocidos, pero, sin denominación, también se realiza en San Luis Potosí, Guanajuato o Estado de México.

Una deliciosa barbacoa de borrego que nos ayude con la crudita de los domingos, escamoles o mixiotes también de borrego son algunos de los platillos tan nuestros que maridan a la perfección con un buen mezcal.

Comentarios de Facebook