Eduardo Guevara

La llegada de un bebé desborda de emoción a toda la familia, y cada nacimiento es darle la bienvenida a un pequeño que llenará sus días de amor, pero pocas veces, piensan en la salud auditiva del bebé ya que su preocupación se centra en que el embarazo marche bien, sin embargo, se ha demostrado que la exposición al ruido durante este proceso aumenta hasta en un 80% el riesgo de tener un niño con problemas auditivos.

El oído es uno de los primeros[1] órganos que se desarrolla durante la gestación, incluso, antes que la vista, el tacto, el gusto y el olfato.  En este sentido, la audición de un bebé es más vulnerable a muchos factores, lo que hace que la pérdida de audición sea una de las deficiencias de nacimiento más comunes. Se estima que en México aproximadamente 61%[2] de la población la padece desde el nacimiento, con una incidencia de uno a tres por cada mil neonatos. 

“Cuando nos referimos a ruidos fuertes, son ruidos que provienen de aviones, conciertos, maquinaria, etc. Esto es así, porque el oído es uno de los primeros sentidos que completa su desarrollo en la semana 24 del embarazo, y es a partir de entonces cuando dichos ruidos pueden tener efectos. Asimismo, entre la semana 27 y la 30, el feto comienza a responder a los sonidos externos al vientre, es decir, al ruido provocado en el ambiente de la madre” comentó el doctor Fernando Díaz Rojas, director comercial de MED-EL México.

Si la futura mamá se encuentra ante una exposición continua a ruidos de más de 100 dB por más de ocho horas, el bebé se encuentra ante el riesgo de padecer problemas auditivos, presentando déficits, auditivos o atencionales e incluso hiperactividad. Pueden aumentar también las posibilidades de que se adelante el parto y el bebé nazca con menos peso del que corresponde.

Las futuras madres pueden tomar ciertas precauciones para disminuir el riesgo de la pérdida de audición no genética durante la gestación.

  • Lavarse las manos con frecuencia protege contra las infecciones del citomegalovirus, un herpes virus simple que cuando se transmite de la madre al hijo durante los primeros tres meses de embarazo, este virus puede producir pérdida de audición en el nonato.
  • Fumar puede influir negativamente en el desarrollo de la cóclea en el oído interno.
  • Evitar el ruido excesivo. El ruido puede dañar la audición del bebé antes de nacer.

“Ante la llegada de un nuevo integrante a la familia, es indispensable realizar el Tamiz Auditivo Neonatal, ya que esta prueba es obligatoria en todos los centros médicos del país, públicos o privados, y se realiza con la finalidad de prevenir la hipoacusia en los recién nacidos. Una vez que se sabe el tipo específico de pérdida auditiva, es posible buscar un tratamiento adecuado”, finalizó el especialista.


[1] Medigraphic 426 Ginecología y Obstetricia de México medigraphic.com Reyes Gómez U y col. FISIOLOGÍA MUSICAL

[2] Rev Mex Pediatr 2018;

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