Redacción

El conflicto entre Rusia y Ucrania marca la recomposición histórica de un mundo unipolar con el poderío de Estados Unidos a otro multipolar en donde está presente la alianza entre Rusia y China –país que se ha convertido en la estrella económica mundial–, aunque aún se desconoce la temporalidad de ese acuerdo, afirmó la doctora Ana Teresa Gutiérrez del Cid, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La pugna tiene varios orígenes, tales como el intento por parte de Estados Unidos para evitar la apertura del gasoducto Nord Stream 2 –que va de Rusia a Alemania– en Europa con el propósito de acotar el poder ruso en Europa, y utilizar como excusa la defensa de Ucrania, aunque en realidad no es de su interés el destino de esa nación.

En entrevista, expuso que el gobierno estadounidense sólo protege sus intereses y las declaraciones de apoyar a la población ucraniana fue la justificación para no permitir una mayor presencia rusa y detener el funcionamiento del gasoducto que por el momento fue cancelado.

La investigadora del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco dijo que Ucrania no supo manejar las diferencias étnicas entre su población, que sólo difieren en el idioma o en alguna otra costumbre, pero en realidad “son primos hermanos y así vivieron durante la era de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)”, pero ahora el problema es “que detrás de esta disputa –que no debemos ver como la manejan los medios informativos occidentales– están intereses ajenos a la región.

“Esos medios de comunicación sólo indican que Rusia es la agresora que está atacando a Ucrania, pero la raíz del conflicto se remonta a 2014 con el derrocamiento de Víktor Yanukóvich, quien fue un presidente del partido de las regiones que contemplaba tanto a unos como a otros en su programa de gobierno, pero fue defenestrado por un movimiento llamado Euromaidán o la Revolución de la dignidad, que en occidente se manejó como una revolución, pero en realidad fue un golpe de Estado”.

Estados Unidos ha estado preocupado desde hace varios años por el ascenso que mostraba Rusia, que se reposicionó desde la llegada de Vladimir Putin al poder y ahora es una potencia militar y energética, lo cual desde luego inquieta a Washington, porque después de la desintegración de la URSS no habría otro competidor en la región.

La especialista en relaciones internacionales citó que en 2001 se construyó un gasoducto que va de un puerto alemán a uno ruso para abastecer gas, que como es sabido es el motor económico de la Unión Europea (UE).

Esa situación incomodó a Estados Unidos y motivó el apoyo a los ucranianos nacionalistas y al golpe de Estado de 2014, que también contó con la simpatía de países europeos, entre ellos Alemania.

En aquel momento la prensa occidental informó que Rusia era la agresora al quedarse con Crimea, donde está estacionada su flota en el Mar Negro y no podía permitir que el nuevo gobierno ucraniano, producto de un golpe de Estado, la convirtiera en una base de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

En 2015, fue pactada la construcción de un nuevo gasoducto –Nord Stream 2– para complementar el construido en 2001. Ambos proyectos alarmaron a Estados Unidos, toda vez que la entonces canciller Angela Merkel era más independiente, a diferencia del gobierno actual, que es mucho más proestadounidense, precisó la doctora Gutiérrez del Cid.

Estados Unidos ha avivado el conflicto latente desde 2014 mediante una guerra de baja intensidad en suelo ucraniano, donde han golpeado a aquellos de origen ruso y se ha completado el objetivo de potencias occidentales de llevar armas a esa nación.

En aquel año se trató de solucionar la pugna por la vía diplomática a través de los acuerdos de Minsk, en los que participaron Francia, Alemania, Ucrania y Rusia, pero los ucranianos despreciaron el pacto, pues se sentían muy apoyados por Washington, “pero ahora vemos que frente a la actuación de Putin nadie en la OTAN va a meterse a defender a Ucrania y el apoyo será todo declarativo”.

La doctora Gutiérrez del Cid considera que a Rusia no lo quedaba otro camino que proteger a las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, porque estaban bajo la agresión inminente del ejército ucraniano, que tiene un tinte neonazi.

Finalmente, Rusia mandó un comunicado en el que pedía garantías de que Ucrania no entraría a la OTAN puesto que eso afectaría su seguridad nacional. “La postura de México frente al conflicto es correcta, ya que el presidente López Obrador está siguiendo la doctrina Estrada, la cual se fundamenta en la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos de otros Estados, en función de las consecuencias que ha tenido nuestra nación por las invasiones que hemos sufrido a lo largo de nuestra historia”, concluyó.

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