Gabriela Siller Pagaza*

El Salvador aprobó anoche la Ley Bitcoin, en la cual acepta como moneda de curso legal a la criptomoneda, siendo el primer país en aceptarlo como dinero. La medida tendrá varias implicaciones económicas sobre la economía de ese país, pues es equivalente a cambiar de régimen cambiario.

El régimen cambiario es la forma en que el gobierno de un país maneja la política económica sobre su moneda, con respecto a las divisas extranjeras y la forma como se regulan las instituciones del mercado de divisas. Este influye en el del tipo de cambio de mercado y en sus fluctuaciones. De hecho, el régimen cambiario lo eligen las naciones para promover la estabilidad macroeconómica, el crecimiento o la inflación, pero no se puede lograr todo a la vez (a la imposibilidad de tener un tipo de cambio fijo, política monetaria autónoma y libre movilidad de capitales se le llama la Trinidad Imposible).

México, por ejemplo, tiene libre movilidad de capitales y política monetaria autónoma, por eso el tipo de cambio fluctúa de acuerdo a las fuerzas de oferta y de demanda del mercado, en un régimen de libre flotación.

El Salvador tiene desde noviembre del 2000 una economía con régimen cambiario de dolarización, es decir que tiene al dólar estadounidense como moneda oficial de curso legal. Con la dolarización, El Salvador perdió el control de su política monetaria, pero ganó estabilidad de precios.

Con la adopción del bitcoin como moneda de curso legal entrará dinero del exterior a El Salvador, el cual será utilizado para pagar productos, servicios e invertir. Que el bitcoin sea de curso legal implica que los habitantes de ese país tendrán que aceptar en sus negocios la criptmoneda como medio de pago y éstos a su vez cambiarán el bitcoin para obtener el equivalente en dólares o bien, lo usarán en sus transacciones diarias. Con esto, la entrada de bitcoins, será equivalente a un aumento en la oferta monetaria del país, lo cual temporalmente impulsará la actividad económica de El Salvador, pero también presionará al alza la inflación y con esto la tasa de interés subirá. El tamaño del impacto de la Ley Bitcoin dependerá de la fuerza de entrada de bitcoins y su nivel de aceptación en las transacciones diarias.

Cabe destacar que el bitcoin no tiene billetes ni monedas en físico, solo se compran y venden fracciones de bitcoin o unidades completas, pero todo en electrónico. El bitcoin al no tener un valor fundamental sustentado por la confianza sobre un banco central o sobre una economía, muestra una alta volatilidad y con esto surge la duda si la población realmente lo aceptará, pues tiene un precio aproximado de 36 mil dólares por unidad y se corre el riesgo de un cambio significativo en el precio entre el momento de recibirlo y de cambiarlo a dólares. Además, las criptomonedas no son universalmente aceptadas como dinero, por lo que los habitantes de El Salvador que cuenten con bitcoins tendrán que cambiarlos a dólares para viajar y pagar obligaciones en el exterior.

Con todas estas limitantes surge la posibilidad de un mercado negro, en la cual se estabilice el precio del bitcoin de manera local, en niveles por debajo del precio internacional. También podrían darse hacia adelante, diferentes niveles de tasa de interés si se llegan a otorgar créditos en bitcoins.

En otras implicaciones, es probable que El Salvador reciba más dinero de procedencia ilícita, lo cual podría generar una mayor percepción de inseguridad y riesgo sobre ese país.

Las implicaciones económicas inmediatas para el mundo de lo que suceda en El Salvador no se espera sean altas, pues la economía de ese país es pequeña. Inclusive, el precio del bitcoin no se ha visto afectado, al contrario de lo que sucedió con Tesla cuando anunció que lo aceptaría como medio de pago llevando a la criptomoneda a su nivel máximo histórico, para más tarde desplomarse cuando anunció que siempre no sería aceptado por el consumo de energía que implica.

* Directora de Análisis Económico-Financiero de Banco BASE.

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