Eduardo Poot

Jamaica luce escenarios espectaculares ante los ojos del mundo en una de las películas más importantes de 2021: No time to Die, la última película de la saga del actor Daniel Craig como James Bond.

Gran parte del filme se rodó en la pintoresca capital de Portland, St. Mary donde el ritmo de Jamaica, los colores y escenas del país, verdes colinas, playas azules con arena blanca quedaron inmortalizados.

Más allá de esta última entrega, el Agente 007 y Jamaica están íntimamente relacionados, se podría decir que corre sangre caribeña por las venas de James Bond.

Ian Flemming, el autor de James Bond El “English gentleman” más intrépido e internacional, escribió estas memorables novelas nada menos que en su residencia en Jamaica, en una ciudad llamada Oracabessa mientras compaginaba su trabajo en un periódico (The Sunday Times).

En Oracabessa compró un pequeño hipódromo de burros donde construyó su casa, a la que bautizó con el nombre de Goldeneye.

La propiedad se encuentra en el borde de un acantilado con vista a una playa privada y fue construida de un boceto elaborado por el autor, la estructura de tres dormitorios estaba equipada con ventanas de persianas de madera y una piscina.

Durante doce años Flemming escribió todas sus novelas de Bond ahí y varias de las películas del personaje fueron filmadas cerca de la propiedad.

Goldeneye fue adquirida doce años después de la muerte de Ian Fleming por el músico de reggae Bob Marley quien un año después, vendió la propiedad al fundador de Island Records, Chris Blackwell quien agregó 100 mil m2 en pequeñas parcelas a la propiedad original para alcanzar un total actual de 40 160,000 m2.

A finales de la década de 1980, formó la Island Outpost Company y abrió la propiedad como un pequeño hotel. Hoy en día la propiedad funciona como GoldenEye Hotel and Resort, un refugio de lujo que consiste en la casa principal de Fleming y varias cabañas.

Cada una de las habitaciones del hotel tiene una decoración diferente, duchas al aire libre y bañeras colocadas entre hojas de palmera de gran tamaño, además de una espaciosa terraza y delicadas y exclusivas amenidades (Ron Blackwell, batas batik teñidas a mano, productos de baño y belleza elaborados con ingredientes botánicos locales) que hacen de esta estadía en Jamaica una experiencia inolvidable.

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