Patricia Guillén

De acuerdo con el Informe “Situación Inmobiliaria México”, correspondiente al segundo semestre de 2020, el PIB de la Construcción atraviesa por su depresión más prolongada, en gran medida por la emergencia sanitaria de la pandemia del COVID-19, pero también por la ausencia de un Plan Nacional de Infraestructura en la actual administración que revela la falta de rumbo y, por lo tanto, baja la expectativa de la recuperación, dijo Samuel Vázquez Herrera, economista principal de BBVA Bancomer. 

En conferencia de prensa, Vázquez Herrera dijo que la contracción del PIB de la Construcción se ha profundizado al primer semestre del año y ha alargado su duración.  

Dijo que el sector ya cumple dos años ”en terreno negativo”, siendo el período más largo desde la crisis de 2001. La obra civil sigue contrayéndose como resultado de una menor inversión. Tan sólo el valor bruto de las obras energéticas cayó más de 37 por ciento en el 2020; mientras que el correspondiente al sector de comunicaciones y transporte promedió una variación de -29.1 por ciento. 

El estudio señala que en el segundo trimestre del año, el valor bruto de la construcción se contrajo más de 30 por ciento en cada uno de los meses de abril a junio. A diferencia del año pasado, las caídas entre el sector público y privado son similares. 

En este sentido, la edificación, tanto residencial como comercial, aceleraron su caída por una menor demanda generalizada. En el 2020 el valor de la producción en ambos rubros registró contracciones del orden del 30 por ciento en términos anuales. 

El Informe “Situación Inmobiliaria” también detalla que la baja demanda por insumos para la construcción ha llevado a que la inflación que enfrentan los constructores se mantenga controlada.  

De acuerdo con el avance de obra pública de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al mes de junio se ha cubierto 46.2 por ciento del presupuesto modificado con base en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020. Siendo las entidades Campeche y Tabasco con mayor presupuesto de este tipo. 

No obstante, Nuevo León, Nayarit y Michoacán registran el mayor avance, superior al 60 por ciento; queda al final Quintana Roo con solo el 20 por ciento.  

El saldo de la cartera de crédito a la construcción recuperó el crecimiento. Pasó de 642 mil mdp en el primer trimestre a 658 mil mdp al cierre del mes de junio, equivalente a un 4% real. En sentido similar, el crédito bancario a la infraestructura pasó de 357 mil mdp en el 1T20 a 369 mil mdp en el 2020.

El crecimiento del crédito es resultado tanto de la cartera de la banca comercial como de la banca de desarrollo. Esta última ha aumentado su participación ligeramente, al pasar de 38.7% en el 2T18 a 41.4% en el 2T20, como parte de la estrategia del gobierno federal para el financiamiento de sus obras emblemáticas. 

El estudio dice que la recuperación podría vislumbrarse hacia finales de 2021, para consolidarse un moderado crecimiento en 2022, toda vez que se consolide la inversión y los efectos del T-Mec incentiven la demanda en el resto de las cadenas de valor relacionadas con la industria de la construcción. 

Al cierre del primer semestre de 2020, el monto de financiamiento otorgado por todo el sistema se contrajo 14.8%; mientras que el mercado que atiende la banca comercial retrocedió 19.4%, respectivamente, ambos en términos reales. Tan sólo entre abril y junio el financiamiento hipotecario otorgado fue 30% menor con respecto a lo logrado en 2019, en gran parte por las medidas de confinamiento.  

En lo que se refiere a los precios de la vivienda el estudio señala que han continuado creciendo, aunque a tasas más moderadas debido a la disminución de la demanda generalizada. Al mes de junio han registrado tasas anuales de 6% en el segmento de interés social y 5.6% para el medio-residencial.  

Según el reporte, esto también ha sido una consecuencia favorable de la disminución de la producción de la vivienda por parte de las empresas constructoras, que se han alineado al menor tamaño del mercado y no han incurrido en producción excesiva que pueda ser difícil de colocar.

Al segundo trimestre de 2020, los proyectos para construcción de vivienda disminuyeron 22.1 %; mientras que las viviendas habitables, es decir, el inventario de vivienda nueva con servicios básicos instalados y lista para venderse ha disminuido 12 por ciento.

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