Santiago Poot

El mayor problema de la existencia lésbica tal vez sea su invisibilidad y la falta de voluntad para dimensionar sus contribuciones, consideró la doctora Norma Mogrovejo Aquise, ponente inaugural del Seminario virtual: Población trans y diversidad sexual en las universidades, organizado por la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Red Universitaria de Géneros, Equidad y Diversidad Sexual (RUGEDS) y la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL).

Al impartir el Módulo I titulado Feminismo lésbico y su presencia en las universidades, señaló que aun cuando la cultura lésbica tiene el mismo derecho a existir que cualquier otro grupo cultural, parece impensable que esta representación esté garantizada.

“El aporte del análisis lésbico a la cultura ha asentado gran parte de las bases teóricas del feminismo académico, sin embargo, esa especificidad es borrada en forma deliberada por discursos que lo han hecho aceptado más por la jerarquía hegemónica masculina docente, el género, la teoría queer y las políticas públicas”.

La académica adscrita a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México explicó los principales aportes del diagnóstico lesbiano a la teoría feminista y los nudos que invisibilizan sus propuestas: en el ámbito teórico han sido analizadas con una gran carga descalificativa desde la moral ligada al mal; desde la medicina como enfermedad, patología, anormalidad, degeneración mental o transmisible de manera genética; desde la ley como delito, aberración y perversión, y desde la religión como pecado o vicio vergonzoso, expresó.

“Las disciplinas que más las han estudiado posiblemente sean la psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis, no sin carga de fobia y lejos de un examen del sujeto, pues han sido interpretadas reforzando su estigmatización”.

De acuerdo con Mogrovejo Aquise, las propuestas lésbicas antes de la llegada del concepto queer –término tomado del inglés para describir una identidad de género y sexual diferente a la heterosexual y cisgénero– eran invisibilizadas en los espacios académicos y basta revisar si los planes de estudio de las maestrías y doctorados de género o feministas contienen materias sobre teorías lésbicas.

La integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) afirmó que la irrestricta apertura a la exploración en la academia ha permitido pequeños espacios de reflexión en la materia, siempre bajo la influencia queer, pero casi nunca desde las producciones locales o como eje de interés independiente.

“Lo lésbico ha sido invisibilizado con el paraguas de la diversidad sexual, con la desontologización queer y la “L” ha sido mantenida como adorno en la expresión LGTBIQ+ de la misma manera que el feminismo sigue anclado en su razonamiento referencial a lo masculino del género”.

Para la investigadora, la invisibilidad lésbica en la investigación es manifiesta, a pesar de que el enunciado del mundo lésbico puede cambiar el mundo heterosexual y tener un efecto profundo en la forma de la realidad.

Sin embargo, alertó que si la palabra lesbiana sigue vetada o el análisis que ellas hacen del heterosexual no tiene lugar, entonces la academia no está cumpliendo su papel de apoyar las transformaciones sociales y recoger la experiencia situada de sectores subalternos y seguirá teniendo una visión parcial e interesada del entorno.

“En ese contexto de dictadura heterosexual será difícil que las lesbianas denuncien cualquier tipo de violencia lesbofóbica o generen producción lésbica necesaria, la hay, pero no la suficiente porque como en toda dictadura él o la disidente será callada”, concluyó.

El Seminario virtual: Población trans y diversidad sexual en las universidades fue inaugurado por los doctores Roberto Escalante, secretario general de la UDUAL, y Rodrigo Díaz Cruz, rector de la Unidad Iztapalapa de la UAM, y la abogada María del Socorro Damián Escobar, responsable de la Unidad de Género para la Prevención y Erradicación de la Violencia de Género, la Inclusión con Equidad y Respeto a las Diversidades (Unigénero) de dicha sede académica.

El doctor Díaz Cruz manifestó que las universidades públicas deben ser ejemplos tanto en la norma, como en la práctica cotidiana, de innovación, imaginación y creación de opciones y alternativas, pero en especial de inclusión, lo cual supone romper con paradigmas de orden cultural.

“Una universidad inclusiva es aquella que asume en el centro de su espíritu el reconocimiento, el cultivo de la diferencia y las figuraciones de lo posible, por eso representa un orgullo inaugurar este Seminario Virtual para que el tema aparezca, se haga visible y ampliemos los derechos de todas las poblaciones que habitan nuestros territorios físicos y simbólicos”, aseguró.

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