Eduardo Guevara

Escritores de México y el mundo reflexionan en la edición 2021 de la Fiesta del Libro y la Rosa acerca de las urbes vacías durante la pandemia, las metrópolis imaginarias y “veremos cómo ha sido la Ciudad Universitaria en esta época”, aseguró el coordinador de Difusión Cultural, Jorge Volpi Escalante, al inaugurar este encuentro.

Durante los trabajos se estrenó la pieza audiovisual de seis minutos y 30 segundos, dirigida por Anel Pérez Martínez y realizada por Silvana Zuanetti sobre la ausencia humana en Ciudad Universitaria durante la pandemia.

Al continuar su mensaje, Volpi Escalante subrayó que se busca hacer un ejercicio semejante al efectuado por el escritor Ítalo Calvino para que se comente sobre la ciudad a la que no se tiene acceso, de esa que está fuera del confinamiento.

Con diversas actividades culturales y artísticas se lleva a cabo este evento, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el cual por segunda ocasión se realiza de manera virtual.

Durante la inauguración, Volpi Escalante señaló que en esta edición se abordará el tema “ciudades invisibles”, usando el título del libro del autor Calvino.

Por parte de la Coordinación de Difusión Cultural, participaron en el acto Socorro Venegas, directora general de Publicaciones y Fomento Editorial; Anel Pérez Martínez, directora de Literatura y Promoción de la Lectura; así como la directora de la Casa Universitaria del Libro, Rosa Beltrán, quienes leyeron fragmentos de la obra Las ciudades invisibles.

El programa de la Fiesta inició con la intervención de la poeta canadiense Anne Carson, quien envió un poema visual, transmitido por TVUNAM. A su vez, Rosa Beltrán recordó que “durante un año, 37 días, 10 horas y unos cuantos minutos hemos estado confinados viviendo en ciudades imaginadas, soñadas, deseadas, añoradas, que están dentro de nuestra imaginación y en nuestros libros”.

Y agregó: “hoy, 23 de abril de 2021, a lo largo de sólo un día, tendremos la oportunidad de contemplar las ciudades imaginadas, soñadas, deseadas, añoradas, que están dentro de la imaginación de otros y en sus libros, en la imaginación de grandes autoras y autores”.

La también escritora y traductora expuso que algunos de estos lugares excepcionales fueron descritos por Ítalo Calvino en su libro Las ciudades invisibles; Marco Polo describe al Gran Kan las características de esos espacios de los que era soberano y a los que, sin embargo, había permanecido impermeable hasta entonces.

Hace 750 años tres miembros de la familia Polo partieron de Venecia a Oriente para consolidar las relaciones entre la cristiandad y el emperador mongol Kublai Kan. La aventura duró 24 años. Marco, el más joven de los Polo, dictaría sus portentosas experiencias a un escritor y publicaría El libro de las maravillas, conocido también como El millón.

En 1972, inspirado en esta obra, Ítalo Calvino publicó Las ciudades invisibles, ejercicio narrativo donde un ficticio Marco Polo describe al Gran Kan varias urbes fantásticas de su imperio. En la edición 2021 de la Fiesta del Libro y la Rosa se propuso a autores de diversas latitudes un ejercicio semejante al efectuado por Calvino, para que hablen de la ciudad a la que no tienen acceso, de esa que está fuera del confinamiento.

En 1995 la UNESCO declaró el 23 de abril como el Día Internacional del Libro. En ocasión de esta celebración, la Universidad Nacional fomenta la lectura entre la comunidad universitaria y el público en general a través de la Fiesta del Libro y la Rosa.

“Ausencia: una ciudad en espera”

“Las ciudades vacías han creado imágenes conmovedoras del confinamiento. Las calles, las plazas, las avenidas y las vitales arterias fueron abandonadas súbitamente”, así prologa “Ausencia: una ciudad en espera”, pieza audiovisual dirigida por Anel Pérez Martínez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

El audiovisual “Ciudades Invisibles” de seis minutos y medio, realizado y editado por la documentalista Silvana Zuanetti, con música original de Eduardo Rodríguez de la Torre, egresado de la Facultad de Música de la UNAM, fue estrenada como parte del programa de la Fiesta del Libro y la Rosa 2021.

La transmisión se realizó por las plataformas digitales de Libros UNAM, y el canal 21.1 de televisión abierta de la emisora de la Universidad Nacional.

Anel Pérez Martínez escribió: “De aquellos ríos humanos que las transitaban o del bullicio cotidiano, quedaron el silencio y la ausencia. Esta pieza es un detonante de la memoria a partir de una ciudad que permanece vacía: la Ciudad Universitaria”.

Así inicia el video, con las atípicas escenas de orfandad humana, entre el sol de la mañana sobre el ave bicéfala del escudo en el corazón de la Torre de Rectoría, entre los “gigantescos ojos” de Ptolomeo y Copérnico de la Biblioteca Central, y las filas inexistentes de las paradas de un Pumabús que no ha rodado en 12 meses.

El video no hubiera podido realizarse aun con la ausencia programada, por lo que resulta un registro inédito e histórico del distanciamiento físico, obligado por la contingencia sanitaria.

Continúa la ruta por la Ciudad Universitaria, se retrata la hojarasca y el crujido que nunca ocurre, sin sonido al calce, aparece la sombra de un ciclista por las ciclovías, el “camino verde”, y el sonido de una pala que raspa el pavimento cicatrizado.

De pronto un cuadrúpedo y el desconcierto, de entre las cortinas blancas inmóviles de las oficinas, las plumas del estacionamiento de aquel tráfico como un recuerdo muy pretérito, y desde lo alto los gigantescos “dientes” del Espacio Escultórico”, como el ánima sola de Jorge Reyes que ahí evocaba al Mictlán.

Prosigue por la irremediablemente soledad de la Zona Cultural, con la Espiga de Rufino Tamayo y algunos cinturones que a manera de pleonasmo y reiteración dicen “Prohibido el paso”, concluye la pieza en el nulo reflejo antropomórfico de los vidrios del Museo Universitario de Arte Contemporáneo.

Anel Pérez explica: “La ausencia de su población ahora ocupa el espacio. Recorrer sus caminos antes llenos de gente; pasear por sus prados de pastos crecidos, de puertas cerradas y rampas prohibidas por cintas amarillas, de espejos de agua secos”.

Y agrega: “Verla quieta -casi expectante- desde el aire, permite sentirla y escucharla de otra manera para redimensionarla. Pero también, recordarla; desearla viva y vibrante. A un año del inicio de la pandemia, un homenaje a sus habitantes”.

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