Diego Ríos

Para Julio Hernández López, columnista del diario La Jornada y conductor del noticiero Astillero Informa, “la oposición tiene hoy al hombre en el poder que se merece”, pues señala que los hoy opositores son responsables “del atraso en la cultura política nacional”, y por lo mismo “están cosechando lo que sembraron” por décadas.

Entrevistado por El Indeleble tras la publicación del libro qué él coordinó “El México que se avecina”(Harper Collins México), Hernández López califica de “regalo político” para el presidente Andrés Manuel López Obrador, el que los líderes de la oposición sean “Diego Fernández de Cevallos, Vicente Fox y Felipe Calderón”.

– Bajo la lógica de que el pueblo tiene el gobierno que se merece, ¿Consideraría que la oposición en México también tiene el pueblo que se merece?

– La oposición tiene hoy al hombre en el poder que se merece. Es decir, la oposición ha creado las condiciones para que llegara al poder un personaje como Andrés Manuel López Obrador. La oposición no es que tenga al pueblo que se merezca, pero sí tiene la culpa en el atraso de la cultura política nacional. Durante tanto tiempo se le ha escamoteado al ciudadano el derecho real de elegir libremente a sus gobernantes, y que esa elección sea respetada para tener una vida política democrática, realmente sana en eso que ha ido creando la oposición durante los largos tiempos del priismo, y luego del panismo, se ha abatido el nivel de la cultura política nacional y se ha reducido todo a simples juegos electoreros. En este sentido, la oposición tiene hoy los resultados de lo que sembró, y es lo que está cosechando. No obstante, los opositores siguen creando las condiciones para que López Obrador tenga un respaldo popular muy amplio.

– ¿Es posible que la carencia de líderes respetables en la oposición empobrezca el debate público y la política nacional?

– Por desgracia creo que eso sucede. La falta de una oposición bien estructurada con programas atractivos y con líderes respetables nos somete y condiciona a que sólo exista una voz política fuerte e impositiva, como es la del Presidente. Una prueba de la desesperación de los opositores, y de la carencia de figuras que puedan salir a confrontar con claridad y legitimidad a López Obrador es el hecho de recurrir de manera aberrante a Diego Fernández de Cevallos para que él confronte al Presidente, y que esa expectativa de la oposición se diluya en un político dedicado al insulto, y a la agresividad, pero sin plantear nada de fondo.

Si los líderes de la oposición van a ser Diego Fernández de Cevallos, Vicente Fox y Felipe Calderón, la verdad es que son un regalo político para Andrés Manuel López Obrador. Es una desgracia para México que no exista una oposición fuerte, y que no haya liderazgos antagonistas respetables, aunque se esté diametralmente en contra de lo que ellos representan.

– A dos años de llegar a la Presidencia, López Obrador ha sorteado escenarios como la explosión en Tlahuelilpan; el cierre del aeropuerto en Texcoco, y ahora la crisis tras el Covid-19, ¿Por qué sigue encabezando las encuestas, incluso las extranjeras?

– Me parece que es un instrumento de medición del profundo daño que los políticos del pasado le hicieron al país con su demagogia, con su falsedad y con los resultados terribles de desigualdad, de saqueo, y de corrupción que nos dejaron. De tal manera que, a pesar de todos los errores que comete el Presidente de la República, la gente sigue confiando en ese político al que hasta hoy no se le conoce ningún acto de corrupción, de enriquecimiento personal, y quien demuestra con sus actos que trabaja todo el día.

Es un Presidente hiperactivo, está presente una y otra vez con diferentes informaciones. Y es una paradoja histórica el hecho de que, a pesar de sus errores, contradicciones e insuficiencias, sigue adelante porque hay un segmento amplio de la población que confía y tiene esperanza en que él pueda hacer un mejor papel que sus adversarios.

– ¿Qué decir de la forma, ya transexenal donde sólo determinados medios son beneficiados con publicidad oficial, y el grueso de los demás solamente recibe migajas, si es que alcanzan algo?

– Una de las carencias del proyecto de López Obrador, es el hecho de que no se haya avanzado a un proceso mediante el cual se elimine la asignación discrecional de los recursos públicos para publicidad en los medios, y que se siga asignando conforme a la valoración que hacen los políticos en turno. Es uno de sus pendientes, y ojalá no lo deje para el final de su sexenio y haga los cambios y modificaciones necesarias durante su administración. Yo esperaría a que con la mayor premura se pudiese dar un paso adelante en ese terreno.

En términos generales, y a pesar de todo el ruido que hace desde la mañanera, al confrontar a los medios de comunicación “conservadores”, como suele llamarles el Presidente, no hay nada de fondo que cambie la relación entre los medios de comunicación y el poder político, salvo la reducción en el monto del presupuesto destinado para esos medios, que evidentemente es notablemente menor que el destinado por otros presidentes, en especial por Enrique Peña Nieto, que gastó muchísimo más de lo presupuestado.

– ¿De qué trata el libro que usted coordina, El México que se avecina?

– Pues mire, son las preguntas que nos hemos hecho 11 periodistas sobre ciertos tópicos de la vida pública en nuestro país, con la intención de darle contexto, y de plantear lo logrado en estos dos años de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Un detalle importante de este libro, es que todos somos periodistas de trabajo cotidiano, más allá de nuestra formación académica, o de cualquier otra circunstancia, somos profesionales que nos preguntamos qué viene a partir de lo vivido hasta ahora.

– ¿Cómo seleccionó a los coautores?, escriben periodistas críticos, pero no están Carlos Loret de Mola o Héctor de Mauleón entre estas plumas

– Los coautores de El México que se avecina (Elisa Alanís, Arturo Cano, Álvaro Delgado, J. Jesús Esquivel, Frida Guerrera, Alejandro Páez Varela, Ricardo Raphael, Carolina Rocha Menocal, Arturo Rodríguez y Claudia Villegas), son periodistas con los que he tenido concurrencia en programas periodísticos de radio, televisión e internet, y de ahí vino la intención de hacer este análisis. Además, el enfoque que deseamos es un enfoque ajeno o distante a lo que podrían aportar personajes como los que usted ha mencionado.

– ¿Quién debería leer El México que se avecina, y por qué?

– Todo ciudadano interesado en una visión periodística no militante, no condicionada o partidista. Lo publicado en este libro permite asomarnos a los detalles y entretelones de la política nacional. En nuestro país, normalmente no se abordan con la claridad y profundidad los temas que aquí se plantean. Así que todo ciudadano interesado en lo que pasa en el escenario político, cada vez más complicado, está dirigido concretamente El México que se avecina.

– ¿En qué se diferencia la crítica que hacen los personajes de la “élite periodística” como usted les llama en su libro, a la de sus coautores, también críticos, que colaboran en esta obra?

– La biografía de quienes participan en este libro es de mucha libertad en el ejercicio periodístico, y eso lo va a reconocer cualquier lector en los textos que se publican. Uno de los detalles que buscamos en esta obra fue que quienes participamos en este esfuerzo ejerciéramos nuestra profesión con absoluta libertad, y sin estar sujetos a una agenda partidista o política. Esa es una de las propuestas de El México que se avecina: criterios libres que se expresan sin buscar a cambio postulaciones, candidaturas, cargos, premios o promociones. Eso creo, nos diferencia de otros.

– Usted menciona que en redes sociales existe una guerra virtual a favor, y en contra de la 4T, ¿Quién o qué motiva el esta batalla, y de dónde surge este fenómeno?

– El Presidente de la República es quien fija diariamente la agenda de la discusión pública desde sus conferencias mañaneras. A partir de éstas se tejen los canales de discusión y la polémica en la que muchos de sus seguidores toman como referencia las posturas que el mandatario expresa. Hay quienes la defienden, tratan de explicar y de esta manera buscan sostener lo expresado en Palacio Nacional. Por otro lado, hay otra corriente que busca desacreditar y desmontar todo lo dicho por López Obrador. Bien, yo creo que es el propio Presidente, o Palacio Nacional, desde donde se establecen buena parte de las líneas de la discusión.

Comentarios de Facebook