Eduardo Guevara

Con la euforia deportiva durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, se ha puesto sobre la mesa la importancia de priorizar la salud mental de los atletas de alto rendimiento. Ejemplos como el de Simone Biles, una de las más grandes de los últimos tiempos y figura de la delegación de Estados Unidos, se retiró al menos parcialmente de la competencia para poder concentrarse en su estabilidad emocional. “Siento el peso del mundo sobre mis hombros”, dijo.

Esto abrió el diálogo sobre la necesidad del cuidado integral de los deportistas. No es un tema nuevo, antes de los Juegos Olímpicos, y en todas las disciplinas, el deporte profesional y de alto rendimiento se ha complejizado, cada vez los competidores inician su trayectoria a edad más temprana, incluso aun sin la maduración física y mental necesaria para enfrentar las exigencias de cada disciplina, por lo que no es fácil sobrevivir en ese espacio, explicó Josman Espinosa, docente investigador de la Escuela de Psicología de CETYS Universidad, Campus Mexicali.

Al inicio de la pandemia, la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales publicó un estudio que arrojó que el 22% de las mujeres y el 13% de los hombres habían informado síntomas consistentes con un diagnóstico de depresión, mientras que el 18% de las mujeres y el 16% de los hombres tuvieron síntomas consistentes con un diagnóstico de ansiedad generalizada.

En ese sentido, el académico cuestionó si estos Juegos Olímpicos son un parteaguas en el deporte respecto a abordar el tema de la salud mental. Para dar respuesta, habrá que esperar a que termine la máxima justa deportiva, “se tendrá que hacer una evaluación tomando todos los factores posibles como el encierro, la angustia vivida en días previos por la incertidumbre de la realización o no de los mismos, las metas; comprendiendo también los efectos en las esferas familiares, de pareja, y de otros compromisos sociales a los cuales cada quien tenía”.

De acuerdo con el especialista, son diversos los aspectos que tendrán que considerarse antes de juzgar a los deportistas que priorizan su salud mental sobre las competencias, pues lo que para algunos parecerá injusto, para otros será comprensible dados los factores de por medio que hacen que se retiren, y otros no lo creerán porque asumen que son personas que se preparan física y mentalmente por años para estos momentos.

En este punto se vuelve relevante visibilizar esta situación, porque sólo después de reconocerlos se puede trabajar en eliminar los estigmas sobre la salud mental en torno a los deportistas.

“A veces pensamos que no son humanos y que hoy son portavoces de una sociedad que grita sobre la importancia de primero estar bien uno, y luego los demás. Hay que recordar que los profesionales del deporte preparan a su cuerpo para un tipo de rendimiento, al faltar elementos fisiológicos y psicológicos del deporte que solo estar en terreno de juego se crean, es que se están desarrollando problemas de salud mental”.

Competir es como los músculos, si no se usan, se atrofian o deterioran, este tiempo sin competir ha sido un problema muy grave para ellos. “El día que aprendamos a reconocer que sabernos vulnerables, nos hace más fuertes; ese día dejaremos de creer que ganar no es la meta a costa de todo, sino la consecuencia de priorizar estar bien a pesar de todo”, concluyó el docente.

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