Gerardo Yong

En momentos en que Estados Unidos y Rusia parecen enfrentarse al viejo estilo del «frío oeste», surge la cuestión de la propaganda. Durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados y los países del Eje, no sólo se midieron en el terreno político y militar, sino en la comunicación para hallar más seguidores a sus causas, no es tan distinto a lo que sucede ahora teniendo a Facebook, Twitter e Instagram.

Radio Free Europe/Radio Liberty busca servir como medio para difundir información en contra de las acciones rusas. Ellos mismos aceptan que están financiados por Estados Unidos, lo cual ya es algo loable (la honestidad mediática no siempre es algo común en estos tiempos), y también afirman que están haciendo lo posible por romper un «muro de propaganda rusa», según lo publicó el diario The Economic Times.

Digámoslo así: Radio Free Europe, se encuentra en Praga. Fue fundada en 1950 como un medio anticomunista. Su objetivo era transmitir programas al bloque soviético, en un intento por socavar regímenes totalitarios, y lo ha seguido haciendo casi cuatro décadas después. En la actualidad, transmite en 27 idiomas, incluidos ruso, bielorruso y ucraniano, a 23 países, muchos de ellos donde la libertad de prensa enfrenta severas restricciones.

Cuenta con más de 200 periodistas en Ucrania y desempeña un papel importante en la cobertura del conflicto Estados Unidos-Rusia que se avecina en la frontera ucraniana. Según comentarios de Kiryl Sukhotski, director regional para Europa y producción televisiva, el medio que representa busca proporcionar información objetiva e imparcial de ambos lados del conflicto y asegura que son una emisora ​​sustituta que no toma partido. Pero lo que sí dijo con sinceridad es: «Estamos penetrando el muro de la propaganda rusa».

Lo cierto es que, tanto Estados Unidos como la Unión Europea, han acusado a Rusia de manipular la información para justificar su causa, mientras Moscú asegura que los medios occidentales difunden información distorsionada sobre la crisis.

Radio Free Europe, tiene un público objetivo de 37 millones de personas. Desde 2014, intensificó sus actividades en la región tras la anexión de Crimea por parte de Rusia, también lo hizo tras la ocupación del este de Ucrania por parte de las fuerzas rebeldes que operan en favor de Moscú. A partir de eso, creó el canal de televisión Current Time en ruso, así como programas dirigidos a audiencias en las regiones de Donbass y Crimea, ocupadas por tropas rusas.

Algunos de sus reporteros en la zona de crisis señalan que las tropas rusas en la frontera con Ucrania son adictos a las cuentas de TikTok, incluso sus familiares compartían las imágenes que les enviaban sus seres queridos en la línea de servicio o de cuando eran desplazados hacia la región de conflicto.

Lo curioso para estos periodistas occidentales fue que, tanto los videos posteados como los comentarios publicados por las familias de los soldados rusos, que eran decenas de miles de tropas moviéndose hacia Bielorrusia y hacia la frontera con Ucrania, pudieron deducir dónde estaban sin tener que investigar; y ¡eso sólo pasó con mirar las cuentas de TikTok!

“Estamos creando una nueva unidad en Kiev que reaccionará rápidamente el mismo día ante noticias falsas, desinformación, propaganda, simplemente diciendo OK, esto es verdad, esto no es verdad”, dijo Sukhotski.

A menos que esto fuera prefabricado por las familias de los soldados rusos, ya no era necesario verificar la información sobre su despliegue, pues todo estaba realmente confirmado por una filmación casera, personal o grupal, grabada incluso por los mismos actores en la zona y subido a una red social de su conveniencia. ¿Se necesita ser más precavido que esto o se trata de un nuevo juego propagandístico?

Es ahí donde ahora nos preguntamos los que trabajamos en el periodismo: ¿Se trata de mentir con videos publicados en TikTok o YouTube o simplemente se usa para reforzar las acciones a realizar en un conflicto? ¿Es necesario mentir para hacer una campaña de propaganda exitosa cuando la realidad lo está diciendo ya de por sí? ¿Será que todo depende más de lo que algunos califican como «falsos positivos» o de hacer ruido blanco que atraiga y hasta capte seguidores a la causa de manera natural?

Siendo en este sentido, el reportero pasa a ser un mero observador de lo que está sucediendo, de lo que el fenómeno social le presenta, pero ya no es necesario reportar nada, si es que «reportar» significa hablar en sus propias palabras sobre lo que ve u observa; todo se convertiría en un simple; «sí está pasando o no, es cierto o no lo es», pues los videos parece que hablan más que ellos mismos. Para los militares, un dron volador tiene más confiabilidad que una patrulla enviada al lugar de conflicto: ¡esa tecnología fue hecha para no arriesgar más tropas!

¿Cómo reaccionó Moscú ante Radio Free Europe? Simplemente los dejó operar, ya no procedió a bloquear sus transmisiones como lo hacía durante la Guerra Fría con los medios occidentales. Sin embargo, Radio Free Europe se atribuye la victoria, pues aseguran que esa es la ventaja estratégica que tienen las redes sociales. Rusia difícilmente podría bloquear Facebook, Twitter, TikTok o incluso las creadas en ese país como VKontakte u Odnoklassniki, pero no puede cambiar el hecho de que el panorama digital está en constante cambio.

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