Redacción

El fabricante de cátsup Heinz, en colaboración con el equipo de Astrobiología del Instituto Espacial Aldrin del Tecnológico de Florida, han logrado cosechar un cultivo de tomates en condiciones de suelo marciano.

En un primer experimento en su género que duró dos años, los maestros tomateros de Heinz, expertos en analizar las principales técnicas en el mundo para que los cultivos florezcan en condiciones difíciles y duras, se unieron al equipo del Instituto Espacial Aldrin, que investiga distintas maneras de mantener a la raza humana durante las generaciones venideras en planetas más allá del nuestro, para la prueba definitiva de agricultura fuera de este mundo.

Un área de investigación cada vez más importante tomando en cuenta la degradación del suelo a la que se enfrenta nuestro planeta.

¿El resultado? Una cosecha de tomates Heinz con las estrictas y necesarias características para pasar la prueba y convertirse en su icónica ketchup, y en uno de los mayores proyectos de su tipo.

El primero de tres artículos que describen el inicio de esta misión ha sido presentado para su revisión por pares, abarcando la fase de descubrimiento del proyecto; un análisis del regolito (suelo) marciano simulado y su composición biológica, seguido de una selección de las semillas híbridas de Heinz que podrían desempeñarse mejor en esas condiciones. A partir de ahí, se eligieron dos tipos de semillas y se inició el cultivo a gran escala.

En las instalaciones del Instituto Espacial Aldrin del Tecnológico de Florida se construyó un invernadero a la medida, denominado «Redhouse», que imitaba las condiciones a las que se enfrentaría el ser humano al cultivar en el planeta rojo, desde la iluminación LED artificial hasta los 3,500 kg de regolito marciano análogo.

Un equipo de 14 científicos y estudiantes dedicaron más de 2,000 horas a lo largo de nueve meses trabajando con los expertos de Heinz en el transcurso de dos años para perfeccionar el cultivo.

«Hay muchos factores importantes que nuestros maestros tomateros consideran cuando se trata de las características adecuadas al cultivar tomates Heinz en ambientes con suelos nuevos y no tan favorables; desde el grosor hasta el color y la dulzura, todos ellos garantizan que podamos crear la inconfundible cátsup», señaló Cristina Kenz, directora de crecimiento del Área Internacional de Kraft Heinz.

«Desde el análisis del suelo de las condiciones marcianas hace dos años hasta la cosecha de ahora, ha sido un viaje que ha demostrado que, acabemos donde acabemos, la Ketchup de tomate Heinz seguirá siendo disfrutado por las siguientes generaciones», continuó Cristina.

El doctor Andrew Palmer, Profesor Asociado del Instituto Espacial Aldrin del Tecnológico de Florida, señaló que «hasta ahora, la mayoría de los esfuerzos orientados a descubrir formas de cultivo en condiciones simulando las de Marte, son estudios de cultivo de plantas a corto plazo. Lo que ha hecho este proyecto es estudiar el cultivo de alimentos a largo plazo; si queremos mantener la vida en otros planetas, tenemos que ser capaces de entender cómo podemos cultivar y producir alimentos a largo plazo, utilizando las herramientas que tendremos a nuestra disposición”.

«El suelo que utilizamos en la Tierra está lleno de microbios y hongos que mejoran la condición de la tierra y facilitan el cultivo; el regolito (suelo) de Marte tiene una composición muy diferente».

El primero de los tres artículos del doctor Palmer y del equipo del Instituto Espacial Aldrin que plasma la misión Heinz en Marte, titulado » Producción exitosa de frutos de Solanum Lycopersicum (tomate) en simulantes de regolito marciano: Lecciones para la producción de alimentos con aprovechamiento de recursos in situ de una colonia marciana», ha sido presentado para su revisión por pares.

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