Redacción

Cuando se habla de la generación beat −el grupo que renovó la literatura estadounidense en la década de 1950 y preparó el terreno para la contracultura y el hippismo de 1960−, los primeros nombres que salen a relucir son los de Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti y William S. Burroughs. En pocas ocasiones se menciona a un conjunto de mujeres cuyo talento estuvo a la par de sus colegas varones. Nos referimos a autoras como Diane Di Prima, Anne Waldman y Joanne Kyger.

De entre ellas, el caso de Diane Di Prima resulta paradigmático. Su historia no sólo ilustra lo que significó el mencionado movimiento y sus aportaciones artísticas y culturales en Estados Unidos, sino también constituye un ejemplo de entrega a una vocación literaria que floreció a veces en condiciones muy difíciles y al margen de compromisos, etiquetas o estereotipos.

«Memorias de una Beatnik» es la versión en español del texto autobiográfico escrito por Di Prima en 1968, cuando tenía 34 años. Abarca un periodo que puede ubicarse entre 1953 y 1957, es decir, los años de formación y descubrimiento del mundo de esta autora.

La obra se encuentra traducida por Rubén Medina, también autor del prólogo, y fue producida por la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM y Matadero editorial, como producto de la convocatoria de coediciones lanzada en agosto de 2020 por Libros UNAM, para apoyar a editoriales independientes cuyas labores se vieron afectadas a causa de la contingencia sanitaria derivada de la propagación del virus SARS-CoV-2.

Nacida en California en 1934 y fallecida en octubre del año pasado, Di Prima destacó como poeta. Sin embargo, según nos recuerda Rubén Medina en su texto introductorio, fue también artista visual y activista: precursora de la segunda ola del feminismo que buscaba la igualdad de la mujer en la sexualidad, el trabajo, la familia, el arte y los espacios públicos. Además, se interesó en el budismo y las tradiciones esotéricas, y se le considera una pionera de la psicodelia. Su actitud ante la vida se ajusta muy bien a los principios del grupo al que se le asocia y que se caracterizó, entre otras cosas, por su insatisfacción frente al conservadurismo, el auge del consumismo y la actitud conformista de la posguerra.

Diane Di Prima.

En particular, estas memorias carecen de precisión temporal. Comienzan con la autora abandonando la universidad para irse a vivir a Nueva York, en compañía de algunas amigas, y concluyen con el encuentro de los líderes del movimiento beat: Jack Kerouac y Allen Ginsberg. Entre ambos hechos, nos topamos con páginas vibrantes ubicadas en Manhattan, donde no falta el erotismo (que deviene, la mayoría de las veces, en crudeza sexual), aunque tampoco la avidez creativa y el deseo de conocimiento. Asimismo, hay una evocación de aquellos años fundacionales que marcaron una nueva etapa para la juventud de Estados Unidos. Todo ello mediante una prosa amena y fluida que no duda en recurrir a cierto grado de ficcionalización.

De acuerdo con Medina, “el relato de Di Prima es anterior a la segunda ola del feminismo estadounidense, a la contracultura de los años sesenta, la psicodelia, el rock, e incluso al fenómeno beat. Su contundencia radica en que nos permite ver su lucha por dejar de ser el objeto de representación del deseo masculino, romper con el confinamiento a los espacios domésticos, acabar con la división sexual y los privilegios masculinos y, en este proceso de formación como escritora, convertirse en precursora de todas estas demandas”.

«Memorias de una beatnik» es uno de los 24 títulos que fueron elegidos para ser coeditados con la UNAM, en el marco del Programa de Impulso a Creadores y Agentes Culturales, y que hoy nutren la oferta editorial de calidad en beneficio de lectoras y lectores.

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