Eduardo Poot

Miguel Ángel Granados Chapa fue un gran impulsor de muchas causas, activo y analista permanente que no halagaba de manera gratuita, cuando algo le parecía correcto simplemente estimulaba el trabajo y nunca quiso ser protagonista, sino acompañante permanente, reconoció hoy la maestra Beatriz Solís Leree, profesora distinguida de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), a diez años del fallecimiento del periodista y escritor hidalguense.

En estos momentos y desde que dejó este plano “nos hace mucha falta su Plaza Pública que mucho me ayudaba a entender lo que sucedía en este país y a buscar herramientas para la reflexión y la acción, porque él unía estas dos cosas absolutamente indispensables”, mencionó la académica del Departamento de Educación y Comunicación de la Unidad Xochimilco.

Al participar en la charla A diez años del fallecimiento de Miguel Ángel Granados Chapa, la UAM reflexiona sobre sus aportes al periodismo mexicano y las resonancias sociales de su trabajo, aseguró que extraña al compañero personal y “cómplice de muchas causas comunes, maestro sin serlo de manera formal, pero tutor permanente, excelente periodista y, sobre todo, solidario y generoso amigo”.

Este es un momento oportuno y pertinente para que las nuevas generaciones, “que no tuvieron la suerte de escucharlo o de vivirlo cercanamente, recuperen, revisen su obra y sigan su ejemplo para trabajar con la materia prima que es la información”.

Si bien su trabajo académico lo hizo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “entró a la comunidad de la UAM por la puerta grande cuando le fue otorgado el doctorado Honoris Causa en 2009 y pasó a formar parte de un grupo selecto de excelentes académicos y profesionales reconocidos por la Institución”.

Artífice de la propuesta para el nombramiento que junto con el entonces jefe de Departamento de Educación y Comunicación, doctor Luis Esparza, presentaron ante el Colegio Académico, recordó que Granados Chapa “fue periodista por vocación, historiador por gusto y abogado por no contrariar a su madre y por supuesto maestro de periodismo y ética periodística –que él demostró durante su ejercicio– de muchas generaciones de manera directa o indirecta”.

Su presencia en la UAM es permanente por la cátedra de la Unidad Cuajimalpa que lleva su nombre y el auditorio en la Unidad Xochimilco, cuya placa sentencia: “un periodista no puede ser amigo de los políticos, tiene que estar cercano, dialogar, pero no puede hacerse amigo porque ahí va perdiendo la imparcialidad absoluta y necesaria que requiere”.

La doctora Patricia Ortega Ramírez, docente de la Licenciatura en Comunicación Social de la Unidad Xochimilco, refirió que desde sus inicios –a los 23 años– cuando colaboró en el semanario Crucero al lado del también periodista Manuel Buendía, “Granados Chapa ya mostraba toda esa vocación y rigor para seguir desarrollándose en el periodismo y desde entonces se distanció de la comunicación oficialista y protagonizó el surgimiento de una disciplina más profesional y políticamente más plural que reflejaba la creciente diversidad de la sociedad mexicana”.

También padeció los virajes que tuvieron algunos de los diarios en los que colaboró y vivió muy de cerca las tensiones que históricamente ha protagonizado la relación entre prensa y poder político.

Después de su paso por el Excélsior, al lado de Julio Scherer fundó el semanario Proceso del que salió en 1977 para publicar en Cine Mundial su columna Plaza Pública, la cual continuó apareciendo a lo largo de 34 años en varios diarios hasta tener un alcance nacional en más de 20 tabloides, “lo que le dio la libertad para no depender del centralismo de los rotativos de la capital del país”.

El periodista José Reveles, primer coordinador de la Cátedra Miguel Ángel Granados Chapa de la Unidad Cuajimalpa, enfatizó la importante aportación como plataforma para tratar de formar a jóvenes en el mejor periodismo posible y desde su inauguración ha tenido colaboración de renombrados periodistas como Carmen Aristegui, Javier Solórzano, Francisco José Paoli y Humberto Musacchio, todos ellos conocedores profundos de la trayectoria de Granados Chapa.

“Tuve la suerte de estar cerca de Granados Chapa, porque él fue mi maestro en la Escuela Carlos Septién, dejé de verlo hasta agosto de 1970 cuando me aparecí con él en Excélsior, mientras frente a un montón de papeles dictaba de memoria a la secretaria de Scherer su columna, sin ningún apunte, aunque también redactaba perfectamente, pues hablaba como escribía o escribía como hablaba, además que era un lector voraz, informado y con gran capacidad de análisis que lo acompañó desde muy joven cuando apuntaba su compromiso con el periodismo de carácter social que ejerció durante toda su vida”, aseguró.

El encuentro fue moderado por la doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión de la UAM, quien subrayó la importancia de recordar al periodista y analista Granados Chapa, quien falleciera el 10 de octubre de 2011 y que dos días antes de morir se despidió de sus lectores desde su columna Plaza Pública.

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