Eduardo Poot

Al menos 50 mil mexicanos asistirán al campeonato mundial de fútbol Qatar 2022; deberán evitar regar alcohol en el estadio, usar ropa ajustada, escotes y bermudas; respetar a las mujeres y hombres árabes y su vestimenta, alertó el agregado cultural de la Embajada de México en ese país, Paulino Rafael Robles-Gil Cozzi.

Es importante entender cómo se concibe en esa nación al cuerpo y comprender que ese tipo de prendas solo la podrán usar dentro de hoteles y lugares específicos para turistas; además de no intentar tomarles fotos y abstenerse de desmanes, advirtió.

La Embajada de México en ese país funcionará como un nodo de la diplomacia deportiva, y en noviembre próximo (a un año del evento deportivo) emitirá en redes sociales una serie de indicaciones para quienes acudirán, adelantó.

La sede diplomática, aclaró, también será un informador y protector de las reglas de Qatar, pero no intervendrá y sólo asesorará si se infringe la ley.

Robles-Gil Cozzi apuntó que la diplomacia deportiva busca vincular a los pueblos, no acrecentar las diferencias sino subrayar las semejanzas, como el amor por la familia, el gusto por el deporte y la gastronomía, así como el orgullo de tener una cultura ancestral.

Creada a principios del siglo XX por el vínculo existente entre política y deporte, sirve en épocas modernas para dirimir conflictos y diferencias entre los pueblos, recordó.

“Históricamente lo que ha ocurrido en eventos deportivos como unos Juegos Olímpicos o un campeonato mundial de fútbol, o como se organizaban en la antigüedad, es que se levanta una serie de obstáculos legales, de fronteras, de requisitos de viaje. Hay una especie de régimen de excepción que permite una convivencia, un levantamiento de barreras para que coexistan culturas, diferentes civilizaciones en un mismo espacio y con un mismo propósito”, expresó el diplomático.

Robles-Gil participó en el conversatorio a distancia “Diplomacia deportiva México-Qatar”, organizado por el Programa Universitario de Estudios de Asia y África (PUEAA) de la UNAM, el cual fue moderado por la coordinadora de esa instancia, Alicia Girón González.

Más adelante expuso que el evento deportivo es un periodo breve, consensuado, de celebración, donde un conglomerado de diversidades asume por un tiempo reglas comunes. Entre ambas naciones existen excelentes relaciones diplomáticas, pero falta unir a las culturas y luchar contra estereotipos negativos que prevalecen, por ejemplo en México acerca de la cultura árabe, y en Qatar sobre asuntos como el narcotráfico mexicano, acotó.

Por su parte, el profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales e integrante del PUEAA, José Luis Gázquez Iglesias, manifestó: en el mundo existe politización del futbol y futbolización de la sociedad, donde conflictos como el migratorio se trasladan a las canchas, los equipos y las pugnas entre aficionados, como sucede en Francia, donde más de 80 por ciento de los jugadores son de origen migrante.

“El modelo de asimilación francesa depende de los resultados en los torneos. Si quedan campeones, se celebra; pero si pierden surge entre el público la retórica racista, muchas veces vinculada con los partidos políticos de extrema derecha”, indicó.

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