Santiago Poot

Con la convicción de que no hay edad para empezar a escribir “si es lo que nos apasiona”, mujeres adultas y adultas mayores, alumnas del Centro Comunitario Santa Fe (Jalalpa el Grande) de la alcaldía Álvaro Obregón, recibieron una constancia por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), por su participación en Experiencia viva de la filosofía del doctor Miguel León-Portilla, en el marco del homenaje póstumo que esta casa de estudios realizó al historiador, al cumplirse 95 años de su natalicio.

Las integrantes del taller La aventura de escribir –impartido por la maestra Concha León-Portilla, periodista, conductora y sobrina del experto en la literatura náhuatl– leyeron algunos de los textos para este homenaje. La señora Irene Alarcón describió su alegría “por estar al tanto de que hay personas con el saber abierto para comprender nuestras raíces, esas lenguas de nuestros indígenas y sus culturas”, porque “no las atacan ni las tratan de cambiar”.

“Con tristeza frecuentemente veo que señalan al indígena como sinónimo de ignorancia; ¡qué torpeza! diría nuestro querido maestro León-Portilla. Nada más porque no hablan español o su vestimenta sea diferente a la nuestra se les califica como ignorantes, pero somos los otros los que nos negamos a reconocer la grandeza de nuestro origen y pretendemos que sean ellos los que aprendan para poder decir ‘ya los educamos’. ¡Eso sí que es ignorancia! Gracias maestro por tanta enseñanza”, expresó.

Las alumnas respondieron también algunas preguntas sobre su experiencia en el taller, entre ellas, lo que ha significado este ejercicio, un cuestionamiento al que la señora Andrea Meza Nonato respondió: “me gusta porque me ha modificado la vida, cambié la cuchara por el lápiz, la cacerola por el cuaderno, el lavadero por el libro, la goma por la plancha. Hoy mis pensamientos y mis manos parecen tener un imán con el lápiz y un cuaderno. Escribir es aprender a que todas las emociones yo las pueda manejar, narrar lo que siento, plasmar pensamientos y recuerdos”.

La maestra Concha León-Portilla recordó que su tío solía decir que él aprendía mucho de sus alumnos “y eso es algo que tenemos en común, con toda la modestia que yo pueda decirlo, porque yo les digo a mis señoras que me encantaría escribir como ellas, porque en el taller juntas hemos descubierto la magia de la palabra y realmente hemos creado” textos muy buenos en ocho años, con los cuales se han editado dos libros que son Madera de Escritoras I y II, los cuales se han presentado en la FIL Abuelos, que es parte de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Carolina Suárez, presidenta del consejo del Centro Comunitario Santa Fe, indicó que desde hace más de 15 años busca incidir en las condiciones de vida de las personas de Jalalpa El grande y la zona de San Mateo Tlaltenango, situadas en las alcaldías  Álvaro Obregón y Cuajimalpa, respectivamente. “Somos vecinos y la colaboración siempre es importante”, subrayó.

Jalalpa El Grande se ha conformado a partir de migraciones desde diversas entidades del país e incluso de la propia Ciudad de México, incluido Tepito, y algo que los une es la capacidad de concebir que hay un mejor lugar, sin embargo, la falta de planeación urbana los enfrenta con la escasez de servicios públicos y la carencia de oportunidades para quienes lo habitan.

Por ello en el centro comunitario “pensamos que ese espíritu que llevó a los primeros migrantes a habitar la zona hace algunas décadas puede florecer si ponemos a su alcance servicios de calidad que tengan como objetivo desarrollar sus habilidades y competencias”.

El grupo de señoras del taller La aventura de escribir “nos llena de orgullo porque por segunda vez se convierten en autoras que publican su libro en la FIL Abuelos. Ellas representan el espíritu de Jalalpa y nos demuestran lo que se puede lograr cuando ponemos la responsabilidad y la dedicación en la mesa”.

También resaltó la importancia “del compartir fraterno entre comunidades diversas que buscan reconstruir el tejido social mediante la colaboración” y añadió que las actividades del centro se llevan a cabo con más de 250 voluntarios, muchos de ellos jóvenes de Jalalpa que son alumnos de la UAM y que están inspirando a los niños de la comunidad a seguir su ejemplo y a transformarse en profesionales.

La doctora Esther Morales Franco, integrante de la Comisión de Diagnóstico y Estrategia para la Docencia en la Contingencia de la UAM e investigadora del Departamento de Estudios Institucionales de la Unidad Cuajimalpa, refirió expresiones del doctor León-Portilla acerca de la amistad y la sensibilidad para reconocer al otro y de las potencialidades del diálogo, valores que se ven en este grupo de mujeres que representa un ejemplo a seguir.

“Nuestras prácticas en la enseñanza y el aprendizaje nos marcan”, y el centro comunitario es muy similar a la Universidad, porque “tratamos de sacar lo mejor de todos en ese hermoso hecho que es la educación y en el compromiso de construir mejores futuros a partir de reconocernos en nuestro pasado y de erigir nuestro presente”.

Como decía León-Portilla: “la experiencia es sabiduría y nunca hay edad para dejar de acumularla y ser humildes respecto de los conocimientos que podemos cultivar más adelante”, finalizó.

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