Patricia Guillén

Antes de la contingencia, la caída en la inversión, asociada en parte a la falta de certidumbre para realizar nuevos proyectos, ya había impactado negativamente la demanda por financiamiento, ahora, la reducción en los ingresos de las empresas, aunada a la ausencia de un programa que apoye su recuperación, incrementa la probabilidad de que las empresas que eran financieramente viables antes del covid-19 vean mermada su capacidad de pago, e incluso, podrían caer en problemas de insolvencia.

Lo anterior, así lo señaló en conferencia de prensa, Carlos Serrano Herrera, economista jefe de BBVA México.

El economista dijo que los incentivos de las empresas a invertir, continuaron deteriorándose por la cancelación de proyectos en marcha y otros ya aprobados en diversos sectores.

BBVA México, en su Informe “Situación Banca”, correspondiente al primer semestre de 2020, refiere que el crecimiento del crédito al sector privado no financiero (SPNF) durante los meses de marzo y abril se elevó a 10.4 y 11.2% anual en términos nominales, respectivamente, principalmente ante el impulso del crédito a empresas que representa el 59% del saldo total al SPNF.

En tanto, el repunte en el uso de líneas de crédito se identifica como el principal factor que llevó al saldo del crédito a empresas a un crecimiento a tasa anual del orden de 13.5 y 16.0 por ciento en términos nominales en marzo y abril, respectivamente.

Sin embargo, el estudio señala que es relevante que, además de las líneas de crédito, casi el 38 por ciento de este crecimiento se explica por la significativa depreciación del tipo de cambio, pues el 27 por ciento del saldo del crédito a empresas se encuentra denominado en moneda extranjera.

Esto significa que al corregir por el efecto del tipo de cambio y de la inflación, el crecimiento del crédito vigente al SPNF se ubicó en 5.0 y 7.5 por ciento en términos reales, respectivamente.

En contraste, el informe “Situación Banca” revela que la tendencia de desaceleración del crecimiento del crédito al consumo se exacerbó por la menor transaccionalidad derivada de las medidas de confinamiento y la mayor pérdida de empleo formal, a tal grado que en abril registró su primera tasa de crecimiento negativa (-1.9%) en términos reales desde octubre de 2010.

Esta desaceleración del crecimiento del crédito al consumo se refleja en su casi nula aportación al crecimiento anual del crédito total durante los primeros cuatro meses del año, aun cuando este tipo de crédito representa 22% del saldo total al SPNF.

BBVA México también prevé aumento de un 5 por ciento en la morosidad de la banca para finales de este 2020 por efecto de la pandemia.

Refieren que en los últimos meses, tanto empresas como familias han buscado incrementar lo más posible sus saldos líquidos para hacer frente a pasivos de corto plazo ante la falta de certidumbre sobre la duración y el grado de afectación por la pandemia y las medidas asociadas a su contención.

Serrano Herrera dijo que al inicio de la contingencia sanitaria los hogares se mostraron cautos al utilizar el crédito disponible o incrementar su demanda de financiamiento, pero, el alargamiento de la suspensión de actividades no esenciales y la caída en el empleo generará una disminución en los ingresos de las familias, que podrían recurrir a un mayor endeudamiento para solventar sus gastos de primera necesidad.

En consecuencia, este estudio señala que en los últimos dos meses los depósitos y el crédito total otorgado por el sistema bancario han mostrado un repunte en su crecimiento, el cual ha sido potenciado por la depreciación cambiaria y por las medidas adoptadas por las autoridades y el sector bancario para apoyar a los acreditados.

No obstante, BBVA México considera que este crecimiento podría limitarse al corto plazo, no sólo por la desaceleración económica que ya venía observándose antes del inicio de la pandemia, sino también porque en la medida en que se vayan materializando los efectos adversos de esta sobre los ingresos y, sobre todo, el empleo en la economía, las empresas y las familias tendrán que hacer uso de los recursos líquidos acumulados en el sistema bancario.

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