El Indeleble

Nuevo León, Monterrey. “Nació en el Estado de México y a los ocho años, frente a él, torturaron y crucificaron vivo a su papá, hasta que perdió la vida desangrado. Al ser el único hombre de la familia, su abuelo lo cuestionó: “Qué vas a hacer al respecto, cómo vas a vengar la muerte de tu padre. Es tu responsabilidad como su único hijo”.

Daniel creció sabiendo que tenía que vengar la muerte de su papá; toda la vida su familia se lo repitió. Creció enojado y la violencia, poco a poco, se volvió parte de su personalidad. A los 10 años, lo armaron como parte de las autodefensas de su pueblo y a los 12 años pertenecía ya al Cártel de Jalisco Nueva Generación. El paso fue muy sencillo. Junto con él, casi 30 niños fueron reclutados.

“Un par de meses después, cometió su primer homicidio. En el campamento de adiestramiento mató animales, torturó a gente, conoció todo tipo de droga y su inocencia se borró por completo. Las drogas se volvieron la anestesia perfecta para no sentir. Cinco disparos le dio. En su pensamiento, en su imaginación, el hombre al que mataba, era el que asesinó a su papá. A partir de ahí comenzó su carrera como sicario. Hoy, frente de mí, a sus 19 años, me dice no tener idea de cuántas personas mató. “Dejé de contar, aprendí que tenía que dejar de verlos como humanos y eran trabajos. Me acostumbré y luego ya no me costaba trabajo, y si me costaba me drogaba y se me olvidaba”…

Esta es una de las historias que se relatan en el libro Un Sicario en Cada Hijo te Dio. Niñas, niños y adolescentes en la delincuencia organizada, y es un llamado a las autoridades y sociedad civil para visibilizar, cuidar y proteger a los menores que hemos olvidado. Es momento de dar opciones y alternativas que garanticen sus derechos humanos.

43 adolescentes en conflicto con la ley, pertenecientes a la comunidad del Centro de Internamiento y Adaptación para Adolescentes Infractores de la Comunidad Constituyente en Monterrey, Nuevo León participaron en la presentación con la presencia de Saskia Niño de Rivera, Mercedes Castañeda, autoras del libro y cofundadoras de la fundación Reinserta, Eduardo Guerrero, asesor del sistema penitenciario del gobierno del estado de Nuevo León y autoridades penitenciarias.

Saskia Niño de Rivera, cofundadora de Reinserta, explicó que la forma en que se presenta el libro es un ejemplo de cercanía con la causa que representa Reinserta; y no desde un lugar convencional, porque es en las cárceles donde se abordan y resuelven estas problemáticas. Añadió que “la base de este libro es el trabajo que se hace en Reinserta desde hace ocho años en comunidades de internamiento para adolescentes en conflicto con la ley».

Para Mercedes Castañeda, cofundadora de Reinserta, el título de Un sicario en Cada Hijo te Dio, fue incluso ofensivo para quienes conocieron el proyecto durante su elaboración pues era una referencia clara al himno nacional; sin embargo, dijo a los jóvenes que es más lamentable la realidad social de la que ellos fueron víctimas en carne propia. Añadió que “este libro es por y para ustedes, sin duda alguna me sorprende porque muchísimas personas nos preguntan ¿Cómo le hicieron para escoger seis casos tan fuertes? Cómo si nosotras hubiéramos entrado a los centros de internamiento a pedir el caso más duro que existiera».

Durante la presentación un adolescente de 19 años tomó el micrófono y dio su testimonio donde explicó cómo se está esforzando para conseguir un México justo, que lo escuche; digno de vivir y sin violencia:

“He aprendido muchas cosas, en este centro de internamiento acabé la primaria, la secundaria y me encuentro estudiando la preparatoria, tengo un proyecto de vida, tengo mis metas claras, tengo una familia que me han apoyado cuando he estado enfermo y me han escuchado cuando necesito hablar con alguien, esta es mi segunda familia… el día de mañana que salga saldré a trabajar, a estudiar porque quiero ser un ejemplo para mi hijo, para mi familia, sentirme orgulloso de mi persona…”

Al finalizar la presentación la artista plástica Eva Vale interactuó con la actividad “El México en el que crecí”, que consistió en invitar a los adolescentes a dibujar sus sueños, deseos y pensamientos y continuar el desarrollo de su reinserción social.

Comentarios de Facebook