El Indeleble

La pandemia del coronavirus se perfila como la contracción económica más aguda y profunda en la historia del capitalismo, la cual ha cambiado al mundo en un contexto marcado por el “enorme ascenso” del neoliberalismo y sus implicaciones en las capacidades y los recursos de los estados, señalaron investigadores de Bolivia, Argentina y Brasil durante la décima sesión virtual del ciclo de conferencias Coronavirus, depresión mundial y crisis sistémica, organizada por la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

América Latina es un claro ejemplo de esta dinámica de la política neoliberal –aplicada desde comienzos de 1970 hasta la actualidad– a la que se ha sumado la emergencia sanitaria por el virus SARS-CoV-2 que golpea la economía global en una situación de bastante fragilidad.

En Bolivia, Argentina y Brasil la derecha asumió –a través de golpes de Estado o elecciones “libres y democráticas”– el poder para mantener el control, imponer modelos caducos y alcanzar endeudamientos “brutales y fuga de capitales”.

En Bolivia, la contingencia no es el detonante de la crisis, el país ya estaba en aprietos políticos, financieros, culturales, humanitarios, sociales y ahora sanitarios, aunque “mandara el mensaje de que estamos en paz” mencionó Ariel Ibáñez, estudiante del Doctorado en Ciencias Económicas de la Casa abierta al tiempo.

Una acumulación por desposesión y competencia de bienes devela la problemática sistémica que arrastra el capitalismo desde la década de los setentas del siglo pasado, sumado a la hegemónica o “los últimos coletazos de Estados Unidos en el concierto internacional, al menos después de la Segunda Guerra Mundial”.

Sumado a la situación política donde después de un golpe de Estado –a Evo Morales y su partido– ahora se tiene un gobierno legítimo, de facto, pero legal, de acuerdo con algunos sectores.

“La afectación política da el argumento perfecto para la militarización de un país que reclamaba legitimidad en el poder, donde hacer manifestaciones es un tema criminalizado”, que ante la emergencia sanitaria “compra toda una estrategia de represión”, consideró en la conferencia virtual Crisis y pandemia en América Latina, moderada por el doctor Sergio Cámara Izquierdo, jefe del Departamento de Economía de la citada sede.

Sus autoridades se manifiestan en quiebra en las principales empresas de yacimientos petrolíferos y de litio, mientras los trabajadores los desmienten, sin dejar a un lado los actos de corrupción en la compra de ventiladores a sobreprecio para la atención de enfermos por el nuevo coronavirus.

Aunado a estas señales que tienen como último detonante la deuda externa, Ibáñez citó que las autoridades bolivianas dieron a conocer el protocolo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 327 millones de dólares, volviendo a entregar la soberanía económica.

La pandemia ha permitido develar toda la estrategia del programa oligárquico que no es sino “una copia del colonialismo interno y externo para perpetuarse en el poder y regresar a las dinámicas republicanas de las dos Bolivias racialmente divididas y organizadas en forma clasista”, precisó.

En Argentina también se alteraron de manera severa las finanzas con esta enfermedad del nuevo coronavirus que muy rápido ha cambiado al mundo y donde la globalización que parecía un fenómeno imparable, una tendencia irrefrenable ha paralizado al comercio internacional.

El doctor Juan Santarcángelo, investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, destacó que la emergencia sanitaria ha afectado la economía del orbe y el gobierno argentino actual debe atender los estragos de la deuda pública legados por el gobierno de Mauricio Macri.

De 2015 a 2016 y en 2019, durante el macrismo, el endeudamiento alcanzó los 103 mil millones de dólares y se registró una transferencia ilegal de bienes de 93 mil millones de dólares”, que el gobierno de Alberto Fernández tiene que resolver no sólo por la magnitud del fenómeno, sino por los vencimientos.

El producto interno bruto viene cayendo también en Brasil, a lo que se suma la fuga de capitales y el desempleo por la crisis pandémica que ha minimizado el gobierno de Jair Bolsonaro, aseguró el doctor Rubens Sawaya, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo.

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