Patricia Guillén

De acuerdo con especialistas, en México un 18 por ciento de la población urbana en edad productiva de 15 a 64 años de edad sufre algún trastorno del estado de ánimo, como depresión, ansiedad, demencia o fobia.

Los trastornos mentales y adictivos afectan a una parte importante de la población mundial con una carga elevada, en particular en los países de ingresos altos y medianos altos. La proporción relativa de estos trastornos ha aumentado en las últimas décadas, en parte debido al estigma y falta de tratamiento.

En los países de ingresos más altos gastan una mayor proporción de su presupuesto de salud en servicios de salud mental y parecen asignar su gasto más eficiente alejándose de los hospitales neuropsiquiátricos y hacia la integración de la salud mental en la atención primaria y los recursos comunitarios.

Por el contrario, los entornos de ingresos más bajos parecen agravar su falta de recursos al asignarlos a hospitales neuropsiquiátricos especializados en lugar de financiar servicios de salud mental comunitarios y de atención primaria, una estrategia que no solo se dirigiría a la creciente discapacidad resultante de la depresión y las enfermedades mentales comunes, sino también a la mortalidad por enfermedades mentales graves debidas en gran parte a causas tratables que siguen sin ser convenientemente atendidas debido a la estigmatización, a la falta de apoyo comunitario y a servicios de salud insuficientemente integrados.

Por ello, Sara Montero, directora de Lundbeck en México, Centroamérica y Países Andinos, advierte que es indispensable atender estas necesidades en trastornos mentales de los individuos, además de que es necesario un aumento en la inversión de la salud mental, pues en México, únicamente el 2.2 por ciento del gasto total es asignada en salud mental.

Montero, indicó que el 70 por ciento de las personas que viven con algún tipo de enfermedad mental sufren discriminación; además de que dichas personas viven entre 10 y 20 años menos que los individuos sanos.

De acuerdo con Lundbeck, los trastornos mentales y adictivos afectaron a más de mil millones de personas en todo el mundo en 2016. Causaron el 7 por ciento de toda la carga mundial de morbilidad medida en DALY y el 19 por ciento de todos los años vividos con discapacidad. La depresión se asoció con la mayoría de los DALY para ambos sexos, con tasas más altas en las mujeres que en todos los demás trastornos de internalización, mientras que otros trastornos como los trastornos por uso de sustancias tuvieron tasas más altas en los hombres.

Las proyecciones muestran que las condiciones psiquiátricas y neurológicas podrían aumentar su participación en la carga global total de padecimientos a casi la mitad, pasando del 10.5 por ciento de la carga total al 15 por ciento en 2020. Se trata de un aumento proporcional mayor que el de enfermedades cardiovasculares.

Además de que la OMS estima que la economía pierde un trillón de USD por año en productividad debido a la depresión y ansiedad.

Durante el  Seminario “Desafíos en salud mental y neurológica”,  dirigido a medios de comunicación,  Nuria Marcos, directora médica, Regulatoria y de Calidad de Lundbeck en México, Centroamérica y Países Andinos, afirmó que no obstante que la salud mental es una necesidad básica del ser humano, el estigma hacia las enfermedades mentales, así como la falta de recursos, infraestructura hospitalaria, atención médica especializada y acceso al tratamiento adecuado, obstaculizan la integración de las personas a la sociedad.

Nuria Marcos dijo que la salud mental es un fenómeno complejo determinado por múltiples factores sociales, ambientales, biológicos y psicológicos, e incluye padecimientos como la depresión, la ansiedad, la epilepsia, las demencias, la esquizofrenia, algunos de los cuales se han incrementado en los últimos tiempos.

La demencia en cifras

La doctora Nuria Marcos explicó que la demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre los adultos mayores, además de que tiene un impacto físico, psicológico, social y económico sobre las personas con la patología y su propia familia.

Tan solo en el 2015, el costo social total de la demencia a nivel mundial se estimó en 818 mil millones de dólares, cifra que equivale al 1.1 por ciento del producto interno bruto (PIB). La demencia afecta a nivel mundial a cerca de 50 millones de personas, de las cuales, alrededor del 60 por ciento viven en países de ingresos bajos y medios.

Lundbeck en México calcula que entre un 5% y un 8% de la población general de 60 años de edad o más sufre demencia en un determinado momento. Prevén que el número total de personas con demencia alcance los 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050; buena parte de este incremento consideran se deba a que en los países de ingresos bajos y medios el número de personas con demencia tenderá a aumentar cada vez más.

Estiman que del 50 al 75 por ciento de los casos con demencia, se puede clasificar como enfermedad de Alzheimer (EA), y tan solo en México, calculan hay un millón de casos. Aproximadamente el 7.5 por ciento de los adultos mayores tienen la enfermedad de Alzheimer.

Síntomas de la demencia

Según los especialistas, en las enfermedades neurodegenerativas no existen terapias modificadoras de la enfermedad, los tratamientos sintomáticos y de soporte son los más recomendados. Los pacientes con demencia desarrollan desorientación y agitación, pero ambos síntomas pueden mejorarse con estrategias ambientales como señalizaciones claras y relojes, y estrategias como seguridad reiterada, explicaciones claras, buena iluminación y participación familiar.

La doctora Nuria Marcos dijo que, según algunos estudios, demuestran que se puede reducir el riesgo de padecer demencia haciendo ejercicio con regularidad, no fumar, evitar el uso nocivo del alcohol, controlar el peso, alimentación saludable y mantener una tensión arterial y concentración sanguínea adecuadas de colesterol y glucosa.

Los riesgos de padecer migraña

La migraña es un dolor de cabeza que puede causar un dolor pulsátil intenso o una sensación pulsante generalmente de un solo lado. A menudo suele estar acompañada de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido.

La migraña es una enfermedad que produce discapacidad, explica la doctora Nuria Marcos, esta es causada por la activación de un mecanismo encefálico que conduce a la liberación de sustancias inflamatorias que causan dolor alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza.

La migraña suele tener distintos desencadenantes medioambientales como el estrés, ciertos alimentos bebidas, queso, chocolate, comida china, alcohol, café, vino tinto, entre otros.

Mientras que la migraña crónica tiene factores de riesgo identificables y tratables como: depresión, ansiedad, trastornos de dolor, obesidad, asma, ronquidos, acontecimientos estresantes de la vida, lesión de cabeza, cuello o uso excesivo de medicamentos y náuseas frecuentes.

La doctora Nuria explicó que las migrañas que afectan a los niños, adolescentes o adultos pueden pasar por cuatro etapas: pródromo, que son cambios que pueden presentar uno o dos días antes de una migraña, estreñimiento, cambios de estado de ánimo, depresión a euforia, antojos de comida, rigidez en el cuello, aumento de la cantidad de micciones, retención de líquidos, bostezos frecuentes.

Aura: Para algunas personas, un aura puede ocurrir antes o durante las migrañas. El aura es un síntoma reversible del sistema nervioso, generalmente son visuales, pueden durar hasta 60 minutos, son fenómenos visuales como la visualización de varias formas, puntos brillantes o destellos de luz, pérdida de la visión, sensaciones de hormigueo en un brazo o una pierna, entumecimiento o debilidad en el rostro o en un lado del cuerpo, dificultad para hablar.

Ataque: una migraña suele durar de cuatro a 72 horas si no se trata.

La doctora recomienda no utilizar equivocadamente para tratar de controlar la migraña antiinflamatorios como el Ácido Acetilsalicílico, Ibuprofeno, Diclofenaco, Ketorolaco, Indometacina, Naproxeno y Paracetamol, ya que constituyen 68% de los medicamentos que se adquieren sin receta y que se utilizan.

En México, 17 millones de personas padecen migraña, enfermedad que aumenta con la depresión, otro padecimiento mental que se agravó con la pandemia.

Por su parte, Hiram Ortega Ortiz, especialista del Instituto Nacional de Psiquiatría, dijo que “en los últimos meses, sí ha aumentado dicha cifra.

Durante el seminario “Desafíos en salud mental y neurológica” los especialistas concluyeron en que es urgente y necesario la atención médica para disminuir la frecuencia de estos episodios que se han incrementado en un 60 por ciento debido a la pandemia.

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