Eduardo Guevara

Ante la necesidad de que los ciudadanos cuenten con herramientas y espacios digitales para una participación consciente y efectiva, desde una mirada multidisciplinaria y comprometida con el cambio social, surge Tlatelolco Lab, una iniciativa de investigación y acción del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM.

El recién creado laboratorio utiliza diversas técnicas provenientes de la ciencia de datos, las ciencias sociales, la comunicación y otras disciplinas, así como enfoques analíticos que incluyen la desinformación, la disputa de narrativas y la economía política, con el objetivo de analizar fenómenos digitales en torno a la cultura política y la democracia.

Entre otras acciones, Tlatelolco Lab publicará estudios de caso sobre los mecanismos de desinformación y las disputas por las narrativas que suceden en los espacios digitales, con relación a los problemas sociales y los conflictos políticos.

Asimismo, realizará análisis de coyuntura sobre las tendencias y discusiones virales que impactan sobre los procesos democráticos; informes anuales sobre la democracia digital en México; organizará talleres ciudadanos de formación y análisis de la cultura política, y en materia digital.

El laboratorio, surgido en el marco de los Programas Nacionales Estratégicos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, también ha creado el “Caracol Ciudadano”, una herramienta abierta para el análisis de datos de Twitter. Cualquier persona puede ingresar, seleccionar una tendencia de las que han tenido resonancia, visualizar los datos que arroja y hacer sus propias interpretaciones.

Compartimos también nuestra propuesta metodológica, de nueve dimensiones, la cual se está aplicando en los estudios de caso, para debatir con la comunidad en general, explicó.

John M. Ackerman, director del PUEDJS, refirió que este proyecto se ha trabajado desde hace más de un año, con apoyo del Conacyt y el respaldo de la UNAM; tiene disponibles documentos con fundamento académico, referentes a diversos temas, como la COVID-19 y la información falsa que se manejó y se maneja al respecto.

John M. Ackerman.

Desde ahora, los interesados pueden entrar al “Caracol Ciudadano” para consultar diferentes hashtags y cuentas para conocer cómo se mueven, específicamente en Twitter. “Esta es una obra en construcción y queremos expandirla a otras redes sociales y casos”.

Adrián Escamilla Trejo, coordinador académico del Tlatelolco Lab, expresó que este proyecto interdisciplinario busca generar un espacio crítico y comprometido con la defensa y la promoción de la democracia en internet y las plataformas socio-digitales. “Con este tipo de acciones, la UNAM refrenda su compromiso con la transformación social, del lado de la ciudadanía, generando conocimiento científico y prácticas del más alto nivel”.

Adrián Escamilla Trejo.

Jenaro Villamil Rodríguez, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, recalcó que en el ámbito de los laboratorios digitales hacía falta un espacio como este.

“Eso es lo importante, recuperar lo público y la combinación de investigación de alta especialidad, prácticas y la coyuntura política, económica y antropológica”.

Jenaro Villamil Rodríguez.

La labor de desintoxicar el ciberespacio es ciudadana; ello, aclaró, no significa censura o manipulación. Estamos a favor de un nuevo ecosistema digital, y eso se logra con esfuerzos como este.

Blanca Lilia Ibarra, comisionada presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, calificó al laboratorio como una iniciativa innovadora que busca promover un debate abierto, inclusivo, horizontal e informado, sobre las narrativas y coyunturas que pueden abonar e incidir en el fortalecimiento de nuestra sociedad y nuestro régimen democrático.

Debemos celebrar la materialización de este tipo de proyectos que contribuyen a fomentar la participación ciudadana y el conocimiento de lo público en un contexto donde la democracia en todas sus latitudes enfrenta desafíos de gran calado, como el descontento con distintas formas de gobierno ante la falta de resultados para reducir brechas de desigualdad, crisis de credibilidad en las instituciones o la desinformación masiva.

Ibarra consideró que es necesario empoderar a los ciudadanos y facilitarles la adquisición de competencias mediáticas, necesarias para acceder, analizar o producir contenido, pero sobre todo para distinguir las noticias reales y las falsas.

“Hay que construir una ciudadanía informada que pueda decidir libremente”.

El titular de la Unidad de Planeación, Comunicación y Cooperación Internacional del Conacyt, Rubén Jiménez Ricárdez, sostuvo que proyectos como el Tlatelolco Lab son indispensables en el proceso de fortalecimiento de la democracia, a partir de la reinterpretación del país y de sus nuevas condiciones.

Examinar el impacto de las redes sociales en México es indispensable, en este momento en el cual las noticias falsas proliferan por todas partes. Sin esclarecer el panorama de la comunicación será muy difícil avanzar en el proceso de fortalecimiento de la democracia que vamos conquistando paso a paso, añadió.

Para Clara Luz Álvarez, investigadora de la Universidad Panamericana y especialista en Derecho de Internet y Derecho de las Telecomunicaciones, ese espacio contribuirá a fortalecer nuestra democracia, proveyendo investigaciones, datos e información relevante para que cualquier ciudadano o institución pública o privada pueda tomarlo como referencia.

“Está contribuyendo a la tan necesaria y ausente alfabetización mediática”.

Julián Macías Tovar, activista español contra la desinformación digital y director de Pandemia Digital, recalcó que desde la universidad más grande de América Latina y con un equipo multidisciplinar, no puede haber materia prima mejor para tratar de dar luz al túnel oscuro de la desinformación, que este laboratorio.

Julián Macías Tovar.

El abogado y activista, Ulrich Richter Morales, expuso: estamos ante la era del ciudadano digital, quien ahora puede expresar sus puntos de vista en las redes. En el laboratorio podrá acceder a una fuente de conocimientos para adentrarse a esa era tecnológica, que también tiene aspectos negativos, como las noticias falsas.

“Esta iniciativa se constituye en una herramienta que cumple con los requisitos de metodología y el fomento de la participación ciudadana”.

Por último, Haydeé Quijano Rosado, activista y coordinadora de las acciones de comunicación de SocialTIC, dijo que nunca habíamos visto tanta información y expresiones, como hoy lo podemos hacer en Internet; no obstante, es difícil procesarla y analizarla. Iniciativas como Tlatelolco Lab nos ayuda a conseguir ese objetivo.

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