Santiago Poot

La pandemia demostró que estamos en un entorno propio de poshumanismo, en donde se puede prescindir de viajes de negocios o académicos porque las plataformas cibernéticas son eficientes para realizar las reuniones, disminuir la huella de carbono y ahorrar dinero a las organizaciones e instituciones, afirmó Álvaro López López, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.

Los viajes realizados en contextos de trabajo como reuniones empresariales o educativas en destinos nacionales y/o internacionales se detuvieron casi en su totalidad debido a la pandemia, lo cual afectó los servicios articulados en torno a este sector, afirmó.

La llamada industria sin chimeneas es movilidad en sí misma y una cantidad importante de contagios del virus SARS-CoV-2 se generaron por el desplazamiento, de ahí que se cancelaron congresos, cursos y eventos, lo cual impactó de manera negativa a los organizadores,  empresas de transporte, restaurantes, hoteles, comercios, entre otros.

Para el experto, el turismo de negocios no se trata de un rubro estrictamente vinculado con lo recreativo y lo lúdico, ya que implica viajar y por lo tanto fue uno de los primeros en suspenderse.

Sin embargo, antes de la pandemia algunas compañías y universidades ofrecieron alternativas para realizar este tipo de reuniones académicas en el espacio virtual, sin necesidad de salir de los centros de estudio o trabajo, mencionó.

Al principio, refirió, se dio de una manera relativamente incipiente a través de la inserción de tecnologías de la comunicación.

De hecho, diversas organizaciones e instituciones trabajaban en la creación de sus propias plataformas para reuniones en línea en ámbitos como la educación a distancia o cursos de actualización y capacitación.

López López subrayó: lo que hizo la pandemia fue acelerar un proceso de interconectividad virtual y de teletrabajo en corporativos y universidades que, de hecho, tenían experiencia en este campo, por lo cual en pocos meses se adaptaron extraordinariamente a esta nueva forma de trabajo.

Al principio de la emergencia sanitaria numerosas entidades pospusieron sus eventos planeados en destinos turísticos con el propósito de realizarlos en meses posteriores; pero al ver su dimensión la opción más viable para realizar sus reuniones fue en línea, a través de las diversas plataformas, comentó.

El especialista aseguró que en unos meses la realidad del turismo de negocios se transformó de tal manera que hoy es casi impensable que se detengan las reuniones sólo porque no es posible viajar, aunque esto varía de un lugar a otro.

Por ejemplo, los países o regiones que más fácilmente lograron reconvertirse y adaptarse para solucionar este problema fueron aquellos con mayor y mejor infraestructura y acceso a la red; sin embargo, hay naciones o áreas donde la desigualdad en el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación se hizo más evidente con la pandemia, porque están marginadas.

Para el especialista en Geografía del Turismo probablemente al terminar la pandemia las universidades que tenían tradición de llevar a cabo reuniones de manera presencial y cuenten con partidas presupuestales para este fin, regresarán a esa dinámica, aunque tal vez esto se presente sólo en los primeros años.

El problema es que el turismo de negocios, en buena medida, sostenía empleos en los centros turísticos porque se realizaba durante el año, cuando no necesariamente eran periodos vacacionales, y esto mantenía en actividad constante los destinos como las grandes ciudades o corredores litorales, comentó.

De modo que, ante la posible cancelación de este tipo de viajes, quienes planean y gestionan los espacios locales tendrán que diversificar sus actividades para que sus ingresos no sólo dependan del turismo, en particular del de negocios, concluyó.

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