Patricia Guillén

Con La muerte de la democracia (Crítica), Benjamin Carter Hett pone de relieve la fragilidad de la democracia occidental cuando agentes como el ejército o los inversionistas deciden traicionar el pacto social en provecho propio y unos cuantos líderes autoritarios deciden por las mayorías.

Un hecho decisivo, el incendio del Reichstag, el edificio del Parlamento, el 27 de febrero de 1933, marca el acto final de la democracia alemana, la llamada República de Weimar, surgida tras la derrota en la primera guerra mundial y marcada por agudos conflictos y la parálisis legislativa.

A partir de ese momento se desata la persecución de todas las posturas que podrían suponer una oposición al mandato nazi, el partido que bajo el sistema legal establecido había logrado alcanzar el poder con la llegada de Hitler, su líder máximo, a la cancillería, y más tarde las atrocidades contra las minorías y una guerra que afectaría al mundo entero.

Benjamin Carter Hett advierte en La muerte de la democracia que los extremistas y sus seguidores solo consiguen fuerza suficiente cuando se ignora su violencia y se piensa en ellos como alternativa para imponer el orden, impulsar agendas o favorecer a un sector con poder económico, político o militar, un error que las democracias del siglo XXI harían bien en evitar.

“…en muchos sentidos, nuestro tiempo se parece más a la década de 1930 que a la de 1990. Es hora, entonces, de contar la historia de la caída de Weimar y el surgimiento de Hitler de una nueva manera.”

Este libro nos ofrece una poderosa lección para hoy, cuando la democracia de nuevo se encuentra asediada y el canto de sirena de los déspotas suena cada vez con más fuerza en varias partes del mundo.

Benjamin Carter Hett es autor de Burning the Reichstag (2014), Crossing Hitler (2008), y Death in the Tiergarten (2004). Doctor en Historia por la Universidad de Harvard y graduado en Derecho por la Universidad de Toronto, es profesor de historia en Hunter College y el Graduate Center de la City University of New York. Nacido en Rochester, Nueva York, creció en Edmonton, Alberta, y vive ahora en Nueva York.

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