Patricia Guillén

«Una rosa sola» (Seix Barral), la novela más reciente de Muriel Barbery —autora de «La elegancia del erizo»—, nos remite a sus obras más famosas con su atención a los detalles, a la experiencia sensorial, y a la singularidad de sus personajes.

Un mundo extraño, exquisito y a la vez frío, lleno de naturaleza y a la vez ajeno; ese es el Japón desconocido al que se enfrenta Rose al llegar a Kioto, la fascinante ciudad centenaria donde vivió su padre, un japonés del que nunca supo nada hasta ahora que ha muerto, y su testamento es lo que la ha llevado hasta allí.

Pero ella misma parece ausente de la vida, de la felicidad. Su infancia, marcada por la melancolía suicida de su madre y la presencia de su abuela, la única que sabía algo sobre el padre de Rose, la ha predispuesto al vacío emocional, a una insensibilidad que no parece conmover ni la belleza de las flores y plantas que estudia, y tampoco el desafío de entender el misterioso legado de su padre.

“La velada le volvió a la memoria a retazos: el aeropuerto, el largo trayecto nocturno, la llegada, el jardín iluminado por faroles, la mujer con kimono arrodillada sobre la tarima. A la izquierda de la puerta corrediza por la que había entrado, unas ramas de magnolia grandiflora, surgidas de un jarrón de paredes oscuras, atrapaban la luz en cascadas sucesivas. Habríase dicho que era un agua brillante que caía como lluvia obre las flores, en las paredes centelleaban las sombras, al rededor la oscuridad era extraña, trémula.  Rose distinguía paredes arenosas, unas losas que formaban un camino hasta la tarima, espíritus secre- tos; toda una vida de penumbra entreverada de suspiros.”

El ancestral refinamiento de la poesía japonesa sirve de hilo conductor a «Una rosa sola». Muriel Barbery nos presenta una trama compleja que se desenvuelve en un entorno donde la perfección enmascara la agonía y la pasión, la angustia de estar vivos, y solo escapar a ello puede abrirnos a nuevas oportunidades.

Muriel Barbery.

Muriel Barbery(Casablanca, Marruecos, 1969) estudió en la Escuela Normal Superior de Fontenay-Saint-Cloud y obtuvo su agrégation en Filosofía en 1993. Fue profesora de Filosofía en la Universidad de Borgoña, en un instituto y en la escuela de profesores de Saint-Lô. Obtuvo una beca de residencia para la Villa Kujoyama, en Kioto, ciudad en la que residió dos años.

Es autora de «Rapsodia Gourmet» (2000; Seix Barral, 2010), galardonada con el Premio Meilleur Livre de Littérature Gourmande, y «La elegancia del erizo» (2006; Seix Barral, 2007), un éxito internacional que obtuvo, entre otros, el Premio de los Libreros Franceses.

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